martes, 5 de septiembre de 2017

VALLADOLID 1967: LA INTERESANTE FERIA DEL GANADO CHARRO.

CUATRO OREJAS A PAQUIRRI QUE SALE EN HOMBROS. OREJA A PALOMO Y GRAN FAENA DE ANTOÑETE.
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Valladolid, tercera de su Feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.  19-9-67
Otro lleno impresionante. Cartel de no hay billetes y reventa. Los espadas encargados de pasaportar el encierro de don Francisco Galache son Antonio Chenel “Antoñete”, que sustituye al Viti, Palomo Linares y Francisco Rivera “Paquirri”. Los toros del ganadero charro, bien presentados, cumplieron en su conjunto.
El toreo de Antoñete es de tal plasticidad, de tal armonía que verle ejecutar las más diversas suertes produce gran placer al aficionado. Sus verónicas de lento compás, sus medias de remate, son un portento de armonía y gracia, de elegante sobriedad. Y después, con la muleta en este primer toro de su lote, ha bordado el toreo al natural, dando a los muletazos tal prestancia, tan natural belleza, que la plaza ha vibrado de entusiasmo. Naturales largos, lentos, pausados en los que el toro iba como hipnotizado tras el rojo engaño, a dos dedos de la tela de los pitones, pero lejos siempre de rozarla por el maravilloso temple y el extraordinario mando de que hacía gala el torero. Ha sido un deleite verle ejecutar el pase fundamental, que al ser rematado apretadamente con el de pecho, ligándolo a la perfección, ha puesto al aficionado en pie. Y la mano diestra ha dibujado pases en redondo plenos de gusto, cadenciosos. Una gran faena, una de las mejores faenas de la feria, pero que no se premió con trofeos por el mal tino con el acero, ya que hubo de precisar de pinchazo, estocada con salida indiscreta y cuatro golpes de cruceta para finiquitar a su enemigo. Como premio a la bondad del trasteo y en medio de una clamorosa ovación, dio triunfal vuelta al ruedo recogiendo el homenaje del público. Al cuarto lo toreó muy bien con el capote en lances de saludo, pero la res llegó al trance final con corta acometida, revolviéndose y tirando la cara arriba en su corto viaje. Pese a ello, el madrileño intentó el lucimiento en varias series de pases sobre ambas manos, aunque no pudiera sacar el partido que deseara de su deslucido enemigo, al que mató de una estocada. Escuchó una gran ovación con saludos.
"Antoñete" en un momento de su triunfal
actuación en Valladolid. 

La primera oreja de la tarde fue para Sebastián Palomo Linares. El muchacho se había hecho ovacionar con fuerza en las verónicas que instrumentó como saludo al segundo de la tarde, al que cambió con una sola vara. Su faena fue brindada al actor Robert Stark, que se encontraba en una barrera presenciando el festejo. Primero, unos doblones muy buenos y después tiró de repertorio al ejecutar una alegre, pinturera y variada labor, de la que destacó un toreo al natural y en redondo, pleno de temple y garbo, que mereció los honores de la música y las ovaciones. Una excelente faena de Palomo linares, en la que toreó con temple, mando y esa garra que le hace ser uno de los toreros más taquilleros del momento. Mató de una estocada y se le otorgó la oreja de su enemigo, con fuerte petición de otra y triunfal vuelta al ruedo, recogiendo toda clase de prendas de vestir. El cuarto es un toro mansurrón, que tras salir suelto del caballo, no se empleó nunca con bravura, haciendo una pelea sosa y distraída, aunque en ocasiones embistiese a oleadas que encerraban gran peligro. Pero como Palomo tiene oficio y valor, a fuerza de porfiar, de pisarle el terreno al manso y deslucido animal, logró varias series de muletazos sobre ambas manos, que se jalearon con fuerza. Mató de pinchazo, estocada y descabello y escuchó una gran ovación con saludos. No se podía hacer más que lo que había hecho, mostrarse torero y valiente siempre.
Palomo brindando el primero toro de su lote.

Triunfador grande, rotundo, ha sido Paquirri. El gran torero de Barbate ha dado una completa lección de su alegre, mandón y clásico toreo. Largas afaroladas rodilla en tierra, chicuelinas, verónicas plenas de hondura, han ido manando de su templado capote, con el que ha gustado las mieles del triunfo más sonoro, teniendo que saludar montera en mano en su primero, tras llevarlo magistralmente al caballo con unas chicuelinas galleadas. Y en banderillas, una vez más hizo gala de su completo dominio de la suerte, prendiendo en sus dos enemigos pares de poder a poder y al quiebro que entusiasmaron y le valieron las mayores ovaciones. La franela en sus manos ha sido látigo en las dobladas iniciales con las que ha dominado la aspereza de su primero y caricia después al templar extraordinariamente las embestidas de sus enemigos, a los que ha instrumentado pases en redondo y al natural de perfecta armonía. Dos faenas gemelas en calidad, idénticas en hondura y clasicismo, que han llegado con fuerza tremenda a los tendidos, entregados al valor sereno y reposado del gaditano. Cómo sería su primer trasteo de completo y acabado, que pese a precisar de pinchazo, estocada con salida y descabello, se le otorgaron las dos orejas y aún tuvo que dar dos triunfales vueltas al ruedo. En el sexto realizó otra excelente labor muletera, que al ser rematada con una estocada y dos golpes de cruceta, le valió las dos orejas y la salida triunfal en hombros. Un triunfo claro, merecido y rotundo de Paquirri, un torero que va a más cada tarde. 
Paquirri, en un desplante muy de su marca.
Puedes ver la feria de Valladolid completa en nuestra web:

EN EL CINCUENTENARIO DE SU PLAZA, ALBACETE PONE DE GALA SU FERIA

OREJAS A DIEGO PUERTA EN UNA DESLUCIDA CORRIDA DEL CONDE DE LA CORTE.
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Albacete, primera de su feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidos de ustedes 10-9-67
En el cincuentenario de su plaza, Albacete ha puesto de gala su Feria. Pero la corrida de hoy del Conde de la Corte ha sido mala, francamente mala y deslucida en grado sumo por su falta de fuerza, que les hacía a los toros embestir con corta y gazapeante acometida unos y sosos y sin clase los otros. Un encierro muy lejos en bondad y bravura del que habíamos presenciado días antes en la feria de Murcia. El segundo de la tarde salió tan renqueante, tan inválido que le bastó rematar contra un burladero para que su misma invalidez se acrecentase, por lo que en medio de gran bronca, hubo de ser devuelto a los corrales, pese a haber tomado ya un puyazo. El sobrero de Villamarta, lidiado en quinto lugar por haberse corrido el turno, fue manos y áspero y no fue lo que se dice un toro de recibo.

Las Reinas de las Fiestas pasean por el ruedo al comienzo del festejo

Diego Puerta ha tenido una tarde muy completa, pese a que sus dos enemigos no le han ayudado mucho. El primero, soso, distraído y de corta acometida y el cuarto muy blando de manos y con poquísima fuerza. Pues bien, con tales ejemplares estuvo Diego en plan de torero sabio y poderoso, artista y valiente. Con el capote toreó a las mil maravillas en lances a la verónica en los que templó de forma insuperable la embestida de su enemigo hasta bordar verónicas de extraordinaria calidad que le valieron grandes ovaciones. Y con la faena llevó a cabo dos labores gemelas en calidad en las que hizo gala de su valor natural y de un arte alegre y pinturero que gustó mucho a la concurrencia, que no se cansó de aclamar al sevillanísimo artista. Y por fueros de auténtica torería, a fuerza de consentir, de aguantar las sosas acometidas de sus enemigos, logró cuajar dos trasteos en los que los pases en redondo, los naturales y los de pecho, así como los garbosos adornos, tuvieron el sello de lo perfecto, la marca de un artista de muchos quilates. Fue un apena que en su primero, por hacerle el toro un extraño al tirarse a matar, la espada resultase atravesada, por lo que al precisar de otra estocada perdió los trofeos que con capa y muleta había ganado sobradamente. Una gran ovación con saludos premió su labor con este toro. Pero en el cuarto de la tarde, al que toreó con un temple extraordinario y un gusto exquisito, le cortó las dos orejas con fuerte petición de rabo y triunfal vuelta al ruedo tras pasaportarlo de media estocada y certero descabello. Una gran tarde de Diego Puerta, que ha dejado sentado, una vez más, su pabellón de torero y artista.
Diego Puerta, en un natural al cuarto de la tarde.

Ya queda dicho que el segundo de la tarde fue devuelto a los corrales por su manifiesta invalidez. Al correrse el turno, se enfrentó Mondeño en primer lugar con el segundo de su lote, al que tras torear apretadamente con el capote, le realizó una meritoria labor muletera, que en verdad no supo aquilatar parte del público. El toro muy deslucido, era soso y pegajoso en extremo, haciendo muy difícil la labor del torero con su continuo gazapear. No obstante, Juan anduvo con él en plan de torero, echándole cabeza y sentido a una faena de mucho mérito por las dificultades de su enemigo, pero en la que no pudo haber muletazos de relumbrón como el público que no mide las condiciones de los toros esperaba. Mató de pinchazo y media y se enfadaron con el de Puerto Real. En el sobrero de Villamarta, Mondeño estuvo muy bien, lo mismo en los apretados lances de saludo como al realizar una meritísima labor muletera, en la que cinceló varias series de naturales, con remate de pectorales, que hizo sonar la música torera en tanto que Mondeño toreaba con tal quietud y arrogancia al natural, que la plaza se vino abajo en oles y ovaciones. Faena de orejas pero que dos pinchazos y estocada dejaron en una gran ovación con saludos.
Mondeño
José Manuel Inchausti Tinin ha ganado la oreja del primero de su lote por una completísima labor con capa, muleta y espada. El joven diestro madrileño, recibió al tercero de la tarde con cinco verónicas plenas de calidad y que por ello fueron acogidas con grandes oles y ovación cerrada al rematar con la media de rigor. El toro llegó al trance final con un molesto cabeceo, pero el muchacho a fuerza de mando, de aguante y de poderío, le enjaretó una lucida labor muleteril, compuesta de pases de las más diversas marcas que entusiasmaron. Había mucho que exponer y tenía el toro mucho que torear y Tinin expuso y toreó como un auténtico maestro. Por ello cuando mató a su enemigo de una gran estocada, se le otorgó con toda justicia la oreja, con cuyo trofeo dio aclamada vuelta al ruedo, Volvieron a jalearle las verónicas en el toro que cerró plaza, así como su forma eficaz y torera de llevar a su enemigo al caballo, con unos lances por delante muy templados. El toro llegó al último tercio con notoria aspereza tirando la cara arriba  sin entregarse. Tinin se dobló muy bien con él y hasta le propinó varias series de muletazos diestros que le valieron oles y ovaciones, con fondo de pasodoble torero, pero después el toro se puso a la defensiva y hubo de recurrir a la faena de aliño, para rematar a su enemigo de pinchazo y estocada un tanto desprendida, lo que no gustó al respetable.
Tinin al inicio del festejo


TRIUNFOS DE CAMINO, EL VITI Y PEDRIN BENJUMEA EN UNA BRAVA CORRIDA DE BOHORQUEZ
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Albacete, segunda de su feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes 11-9-67

Con lleno rebosante se ha celebrado la segunda corrida, en la que Paco Camino, El Viti y Pedrín Benjumea han dado una gran tarde de toros. 
Paco Camino se ha hecho ovacionar con fuerza al torear a sus dos enemigos con el capote con verónicas plenas de garbo y arte. Su primero, tras tomar una vara y ser banderilleado con brevedad y acierto, llegó a la muleta poniéndose con cierto peligro por el pitón derecho y quedándose muy corto. Pero esto no fue obstáculo para que el camero realizase una extraordinaria labor muletera desarrollada preferentemente sobre la mano izquierda, con la que bordó varias series de naturales en los que impuso la tónica de su toreo largo y templado. El toro reservón, no se prestaba a florituras y Paco estuvo con él en plan maestro, pero perdió los trofeos por precisar de pinchazo, estocada y tres golpes de cruceta para abatir a su enemigo. Escuchó una gran ovación. En el cuarto de la tarde, Paco Camino estuvo a la altura de su fama y realizó una grandísima labor muletera en la que toreó con superior maestría, valor y pureza sobre ambas manos, derrochando arte a raudales. Adelantando el engaño y cargando la suerte, bordó series de pases naturales y derechazos que, al ser rematados con los forzados de pecho, molinetes y abaniqueos, entusiasmaron al respetable. Una grandiosa faena del camero en la que toreó con tal arte y temple, que no cabe mayor perfección. Una gran estocada que mató sin puntilla le valió las dos orejas y el rabo de su enemigo, viéndose obligado a dar dos triunfales vueltas al ruedo para corresponder al unánime clamor del público.
La gran estocada de Paco Camino
 al cuarto de la tarde
Una de las mejores faenas que recordamos a Santiago Martín El Viti ha sido la desarrollada con el segundo toro de la tarde, un toro manso, de corta acometida y falto de celo, al que a fuerza de dominio, maestría y mando, ha logrado sacar pases increíbles. Se había hecho ovacionar en os lances de saludo a la verónica y el toro, que salió suelto del caballo en las tres varas que tomó, evidenció su falta de casta y clase en la pelea que llevó a efecto en el último tercio. Pero el salmantino, a fuerza de porfiar y de meterse en el terreno de la res, de pisar seguro y firme y de llevarle muy toreado, cuajó una excelente labor muletera en la que templó de forma increíble en todos los muletazos, haciendo que el manso animal siguiese su franela como hipnotizado. Una meritoria faena del Viti en la que toreó con esa sobriedad y excelente estilo a que nos tiene acostumbrados. Mató de media estocada aguantando y se le otorgó una oreja con fuerte petición de otra y triunfal vuelta por el lugar del suceso. El quinto hizo una pelea a la defensiva. Fue un toro de contraestilo, deslucido a más no poder, con el que El Viti anduvo en plan torero dominador en una breve faena para estocada y descabellos la tercera y lo de siempre, los que no quieren calibrar el toro, se enfadaron con el salmantino que, en realidad nada pudo hacer con tal ejemplar.
El Viti en un desplante
(Fotos: El Ruedo)
 Pedrín Benjumea ha vuelto a ser una vez más Pedro El Terrible. La cosa fue en el tercero de la tarde, al que el de Palma del Río formó tal taco que la plaza parecía que se venía abajo. Con este toro, estuvo Benjumea a la altura de su gloria y su fama, realizando una labor que entusiasmó muy justificadamente al público. Sus lances a la verónica, jaleados por sus apreturas, la perfecta forma de llevarle al caballo con lances por delante y su enorme quite por gaoneras, le valieron grandes ovaciones y el fervoroso jalear de los aficionados entregados. Y después con la franela, una tremenda faena, una grandiosa labor muletera, iniciada con estatuarios de quietud absoluta y continuada por derechazos, naturales y de pecho, ligados a la perfección. Faena tensa, de gran emoción, en la que se pasó siempre muy cerca a su enemigo en series de muletazos de gran emoción y calidad, que pusieron al público en pie. Una faena del Pedrín Benjumea de las tardes de apoteosis, en la que la plaza crujía por la fuerza de las ovaciones. Mató de una estocada trasera, por doblar el toro las manos en el momento del encuentro y se le otorgó una oreja con fuerte petición de otra y triunfal paseo por el ruedo. Mala suerte, pues si el toro no hace el extraño, el triunfo hubiera sido de máximos trofeos. El que cierra plaza es un inválido que fue protestado con fuerza por los aficionados. El ruedo se llenó de almohadillas en señal de protesta pero la presidencia continuó en sus trece y mantuvo al inválido en el ruedo. Se imponía la brevedad ante tal animal y Pedrín, tras breve muletear, pasaportó al deslucido animal de tres entradas con el acero y certero descabello, siendo aplaudido en tanto que el usía era abroncado.
La preciosa plaza de Albacete.


Puedes ver las crónicas completas de la Feria de Albacete 1967 en http://www.segunlamaneradever.com/products/albacete-feria-del-10-al-12-de-septiembre-de-1967/

lunes, 4 de septiembre de 2017

SALAMANCA, TIERRA DE TOREROS DE FAMA Y GANADERÍAS DE TRONÍO.


"Venimos diciendo que cuando el Cordobés se retire, cuando las plazas no se puedan apasionar con su presencia, le llorarán muchos."
Curro Fetén, Salamanca, 13 de septiembre de 1967.
Cartel anunciador de las Ferias y
Fiestas de Salamanca 1967
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Salamanca, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.- 
 Salamanca, cuna de la charrería, tierra de toreros de fama y ganaderías de tronío, ha sido testigo del triunfo rotundo, resonante y definitivo de Manuel Benítez. Un triunfo labrado a fuerza de tesón, de inteligencia,  de saber sentir el toreo y transmitirlo a los tendidos con esa fuerza enorme, con ese poder que siempre ejerce ante las masas y sobre los aficionados. Se le esperaba con expectación, con gran interés por ver si era cierto eso que algunos plañideros de su fama, de su gloria y sus millones  venían diciendo. Todo el andamiaje se les ha venido abajo porque los intrigantes han valorado en poco la casta, el pundonor y la hombría del genio de Palma del Río. Hoy el público no le ha mandado a dormir, no le ha dicho que se marche. Hoy el público, el que paga, el que no sabe de intrigas, de apetitos inconfesables, le ha dicho que sí. Venimos diciendo que cuando el Cordobés se retire, cuando las plazas no se puedan apasionar con su presencia, le llorarán muchos. Sigue el Cordobés en olor de multitudes, en su puesto impar de figura arrolladora.
Manuel Benítez "El Cordobés" y su leyenda.
Podrán decir los "antis" que su primer toro ha sido bueno,- le dieron la vuelta al ruedo- dirán que así cualquiera. Pero no dirán que ha toreado muy bien con el capote, que con la muleta, tras tomar una vara su enemigo y hacer un apretado quite por chicuelinas, ha dado comienzo a su labor con cuatro estatuarios solemnes, para continuar derrochando valor y arte en varias series de derechazos, naturales y de pecho en los que no se puede templar más la embestida de un toro, ni llevarle más bien toreado. Faena plena de ligazón, de temple, de mando, que ha entusiasmado hasta el punto de que los antis no han dicho esta boca es mía y han tenido que esperar al fallo a espadas del torero. Pero el fallo no ha llegado, pues el de Palma del Río despachó a su enemigo de media estocada que hizo innecesaria la puntilla. Las dos orejas, con triunfal vuelta al ruedo, fue el premio concedido. Al toro se le dio como hemos dicho, la vuelta al ruedo.
Si les dicen a ustedes que le segundo de la tarde fue bravo y noble, háganles caso, pero ojo, tendrán que decirles después que el quinto llegó entero a la muleta por faltarle un puyazo y que embistió con aspereza, gazapeando. Si les dicen esto, es verdad, como lo es también que con el capote se ha hecho ovacionar con fuerza en los lances de saludo y en un quite por chicuelinas. El toro gazapón, con aspereza, no era un toro fácil. Había que poderle primero y Manolo le pudo en unas dobladas rodilla en tierra superiores. Y había también que aguantar una barbaridad hasta que el del Marqués de Domecq  le tomase la muleta en un gazapear constante. Torear a un  gazapón es muy difícil. El animal anda y anda sin dejar colocarse al torero y para sacarle muletazos hay que aguantar mucho, llevarle muy toreado y templarle más. Y esto fue lo que hizo El Cordobés, le aguantó, le prendió en su muleta y por ese camino la faena y el toro fueron a más hasta culminar en un alboroto triunfal que llegó al apoteosis cuando ya con el toro completamente dominado, entregado al poder de la muleta, hizo con él cuanto le vino en gana, entre el griterío ensordecedor de los tendidos. Otra media estocada y un certero descabello y aquello fue el manicomio. La plaza se cubrió de pañuelos y la presidencia sólo otorgó dos orejas, muy en su derecho aunque se le pidiera el rabo con insistencia y Manolo recorrió el ruedo en medio del clamor de la multitud y alguna que otra bofetada en los tendidos. En fin, lo de siempre. Con que a dormir? si, más bien está El Cordobés que quita el sueño a cualquiera.
Antoñete, primer espada de la terna no ha tenido suerte con el lote que le ha deparado la fortuna. Su primero, falto de fuerza, estuvo a punto de darle un serio disgusto cuando, tras torearle colosalmente con el capote en cuatro verónicas plenas de donaire, le pisó el capote y al perseguirle y tener el artista que saltar al callejón, le tiró tal gañafón que salió con la taleguilla hecha unos zorros por la parte posterior del muslo izquierdo. A la muleta llega el toro con poquísima fuerza, derrumbándose al menos esfuerzo y haciendo una pelea a la defensiva y de corta acometida. Tras un breve trasteo sobre la diestra, lo pasaporta de una estocada con salida indiscreta y un certero descabello, pitándose al del campo jerezano. El cuarto fue el peor del encierro. Salió tirando las manos por delante y topando con la cara alta. Manso con el caballo, salió suelto en las tres varas que tomó y se quiso quitar el palo. A la muleta llegó descompuesto  y probon, embistiendo con brusquedad. Expuso el madrileño en una faena sobre ambas manos, logrando que se le aplaudiese en varias series de muletazos suministrados con su proverbial buen estilo. Mató de una corta y descabello a la primera y se silenció su labor.
Para José Manuel Inchausti Tinin ha sido la oreja del primero de su lote y de haber atendido el presidente la demanda unánime del público, hubiera cortado por lo menos otra. Pero no fue así y la presidencia, haciendo uso de su derecho, sólo otorgó un trofeo, por lo que el público obligó al joven Tinin a dar hasta tres triunfales vueltas al ruedo. Pero para que todo este entusiasmo fuese despertado, antes Tinín había puesto a contribución todo el inmenso caudal de su valor y de su buen estilo al lancear a la verónica con dominio y temple extraordinario y llevar después superiormente a su enemigo al caballo en un torerísimo quite por chicuelinas. Con la muleta, una acabada y perfecta faena iniciada con muletazos rodilla en tierra soberbios, trincherazos y varias series de templados y largos naturales con remate de los de pecho que levantaron las más fuertes ovaciones. Lento y armonioso su toreo con la mano diestra y cuando mató de una estocada, se le otorgó una oreja con las tres susodichas vueltas al ruedo. El sexto es un inválido que doblaba las manos en cuanto embestía. El público protestó con fuerza pero sin fortuna, a este toro que por decisión presidencial seguía en el ruedo pese a su invalidez. Tinin, tras tomar la res un picotazo y un sólo par, lo toreó sobre ambas manos y aún logró instrumentarle dos molinetes de rodillas y otros pases variados y pintureros. Media que produce vómito dejó la cosa en una gran ovación de despedida. Mala suerte.
La corrida del Marqués de Domecq, bien presentada, dio el juego que queda reflejado en el presente comentario.



Toda la Feria de Salamanca 1967 la tienes en:

MURCIA: MONDEÑO, PAQUIRRI Y ÁNGEL TERUEL CON UNA BRAVA CORRIDA DEL CONDE DE LA CORTE

EXCELENTE CORRIDA DEL CONDE DE LA CORTE



Comentario a la corrida celebrada esta tarde en Murcia, tercera de su feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 8-9-67

Toros del Conde de la Corte para Juan García Mondeño, Francisco Rivera Paquirri y Ángel Teruel
La corrida de esta tarde será recordada en Murcia porque los tres espadas alternantes, cada uno dentro de su estilo, han hecho cosas importantes a una seria, y noble corrida del Conde de la Corte. Una corrida de verdad, con trapío para dar y vender, excelentemente presentada y con pitones de toros de principios de siglo. Y así a nadie deberá extrañar que los tres espadas hayan salido en hombros de una multitud de entusiastas que, tras pasearlos por el ruedo en volandas, se los hayan llevado por la puerta grande por las calles de la ciudad. Y de no haber existido un absurdo rigor presidencial, que le ha valido justas broncas al usía, el balance de trofeos hubiera sido de asombro. 

Los tres espadas abandonan el ruedo en triunfo
Abrió el festejo el caballero rejoneador don Álvaro Domecq Romero, que tuvo que pelear contra la mansedumbre y falta de estilo de un toro de doña María Cruz Goméndio. Estuvo el caballero jerezano magistral en la monta y en la colocación de los hierros de castigo y banderillas a una y dos manos, ganándose por ello fuertes ovaciones, Tras dos rejones de muerte echó pie a tierra y tras breve faena, pasaportó a su enemigo de cuatro pinchazos y dos golpes de cruceta pese a lo cual, hubo ovación con saludos para el caballero.
Ya en lidia normal, se corrieron seis toros de los herederos del Conde de la Corte, como queda dicho. Juan García Mondeño ha tenido una tarde plena de aciertos, tanto al torear con el capote como al manejar la muleta y espada. El primero de su lote, que de salida quiso saltar al callejón, se fue luego para arriba y permitió al gran torero de Puerto Real enjaretarle una excelente labor muletera, en la que el ex-novicio toreó con superior arte y con tales apreturas que puso al público en pie. Y así, pisando firme y seguro, templando y corriendo la mano en todos os muletazos, desarrolló una completísima labor muletera, en la que los naturales, derechazos y los de pecho, tuvieron auténtica calidad. Mató a este toro de pinchazo, estocada y descabello y hubo fuerte petición de oreja que no fue concedida y bronca al presidente. Mondeño se limitó a permanecer entre barreras en tanto que arreciaban los aficionados en sus ovaciones, que continuaron cuando ya había pisado la arena el segundo de la tarde, teniendo que saludar  montera en mano.  Pero quedaba otro toro en los corrales para el torero regioporteño y con él formó tal escandalera, estuvo tan en torero, tan valiente, que la plaza entera fue un clamor de ovaciones cuando desarrollaba el personal artista una variada y completa labor muletera en la que hubo pases sobre ambas manos de perfecta ejecución. Y esta vez la presidencia no tuvo más remedio que otorgarle las dos orejas, tras matar a su enemigo de pinchazo y una gran estocada. Mondeño paseó el ruedo siendo portador de los trofeos tan justamente ganados.

Juan García "Mondeño"
Tres cuartos de lo mismo que le pasó a Mondeño en su primero, le ocurrió a Paquirri en el segundo de la tarde. Había saludado al del Conde con unas largas de rodillas y unas excelentes verónicas y tras tomar la res una vara en la que derribó, hizo un apretado quite por gaoneras que le valió nuevas ovaciones. Fácil banderillero, en los medios prendió dos pares de banderillas al quiebro y cerró el tercio con otro doble quiebro de antología. La plaza bramó de entusiasmo y Paquirri tuvo que saludar repetidamente para corresponder a la gran ovación que se le tributaba. Pero no acaba aquí la cosa porque después, con la franela, el torero de Barbate estuvo valiente y torero al realizar una variada y artística faena en la que jugó ambas manos con maestría y singular donaire. Una estocada entera y tres descabellos finiquitó a su enemigo y erre que erre, el presidente siguió en su absurda postura de desoír la unánime demanda de trofeos. Se ganó por su injusto proceder otra bronca y Paquirri dio una celebrada vuelta al ruedo. En el quinto, ya no tuvieron más remedio que otorgarle la oreja, pues el muchacho toreó muy bien con el capote y tras banderillear con soltura a un toro que esperaba , realizó otra excelente labor muletera en la que desarrollo un amplio y variado tratado de tauromaquia. Templado, mandando y ejecutando superiormente el toreo, cinceló varias series de derechazos, naturales y pases de pecho y a la hora de los adornos se mostró pinturero y valiente a carta cabal. Mató de una estocada a un tiempo y esta vez sí, le otorgaron la oreja, con fuerte petición de otra y triunfal vuelta al anillo. 

Paquirri en un natural.
Lo que ha hecho esta tarde en el coso de La Condomina Ángel Teruel, no es para contarlo, es para verlo. Un sueño de torero es este muchacho que viene a salvar al toreo de tanta monotonía, de tanta vulgaridad. Es Ángel Teruel un torero de tales dimensiones y calidades que cada día nos deja más perplejos con sus progresos. Su cabeza y su sentido asombroso de la lidia, del toreo mismo, nos tiene sorprendidos. Porque es muy difícil estar en la plaza con la soltura, con el sitio, con la natural arrogancia, con la majestad y la seguridad con que él anda. Su sentido extraordinario del toreo, su capacidad para resolver toda clase de problemas, es patrimonio de los que han llegado a ser figuras de época. Todo en su quehacer tiene un porqué, un motivo y un fin. Es un torero que torea con sentido de la lidia y no una máquina de pegar pases, tan al uso. Como aficionados, como enamorados de esta incomparable fiesta de los toros, saludamos la presencia de Ángel Teruel en los ruedos.
Poca fuerza tiene su primero, pero él supo desarrollar una perfecta teoría de temple, de armonía, al saludarle con unas verónicas pletóricas de elegante facilidad y después, con la franela, una faena de torero de amplios recursos, de arte extraordinario, de maestría suma, en la que los derechazos fueron extraordinarios y los naturales, los de pecho, modélicos. Cómo sería que esta vez el rigor presidencial no valió y tras matar a su enemigo de una gran estocada, le otorgó con toda justicia la oreja de su enemigo, con la que dio una aclamada vuelta al ruedo en unión de sus compañeros de terna. Pero con haber estado soberbio en este toro, donde llegó a la cumbre de la perfección, fue en el toro que cerró plaza con el que el capote en sus manos fue brisa suave en el lance fundamental de la verónica. Y la plaza se vino abajo ante cuatro verónicas y media de remate. Y después, con la franela, la ligazón perfecta de los muletazos, el gusto, el sentido estético de su toreo, la majestuosa ejecución de sus naturales y derechazos, de sus pases de pecho, solo tuvieron rival en el temple, en el suave y lento mover de la tela torera, en ese llevar embarcado y toreadísimo a su enemigo que había sabido prender con la franela adelantada para culminar el pase hasta más allá de donde el mando hace posible el milagro del muletazo sentido y hondo. Una faena de las que no se ven a menudo, en la que sentimos y gustamos el toreo en toda su verdad. Y para demostrar que por algo es matador de toros, media estocada que la firmarían gustosos los más grandes virtuosos de la suerte que en el toreo han sido. La plaza bramó de incontenible entusiasmo, saltaron al ruedo una nube de aficionados, le cogieron en volandas y en medio del clamor general, salió de la plaza en hombros en unión de sus compañeros de terna, mostrando os máximos trofeos, las orejas y el rabo conseguidos.

Vino a sustituir a un maestro insustituible: Antonio Ordóñez y bien podemos decir que ha hecho honor a la sustitución. El Rey, Antonio Ordóñez, tiene ya en verdad un príncipe heredero: Ángel Teruel.

Un jovencísimo Ángel Teruel


Puedes ver las crónicas de la Feria de Murcia 1967 completa en: http://www.segunlamaneradever.com/products/murcia-feria-6-a-9-de-septiembre-1967/

SENTIDO HOMENAJE A MANOLETE EN LA FERIA DE SAN AGUSTIN


Curro Fetén, Linares 30 de agosto de 1967
Llegamos a Linares al filo del mediodía, con el tiempo justo de tomar parte en los actos conmemorativos que, en honor del coloso Manolete, ha programado el Ayuntamiento. Veinte años en los que han pasado muchas cosas en el mundo del toro, pero en cuyo transcurso, la memoria de Manuel Rodríguez sigue presente en la mente de los buenos aficionados, manoletistas o no, que de todo hubo. Y al cabo de los veinte años, un homenaje póstumo, como prueba evidente de que no se le olvida, de que su nombre y su gesta permanece tan viva, tan presente, tan actual como siempre.
A las doce de la mañana, en el ruedo de la plaza de toros, una cruz hecha de flores, en el lugar donde cayó mortalmente herido. D. Evaristo Sánchez dice una misa por su alma, a la que a la que asisten entre otros, el sobrino del Monstruo, Rafael Soria Molina "Lagartijo", su banderillero Cantimplas, don Álvaro Domecq, Carnicerito de Málaga, José Luis de Córdoba, ese periodista cabal que fue íntimo de Manolete y una multitud de aficionados, toreros y periodistas taurinos. Acto seguido, toma la palabra el alcalde, Sr. Valmaseda, nuestro compañero Rafael Campos de España y  don Álvaro Domecq. Se procede después al descubrimiento de una lápida en la fachada de la plaza de toros, obra del laureado escultor Amadeo Ruiz Olmos.
A las cinco cuarenta y cinco de la tarde, las cuadrillas hacen el paseo destocadas y luciendo lazos negros. Se guarda un minuto de silencio, se musitan unas oraciones y una voz grita Gloria a Manolete! desde una garganta y un corazón emocionado por el recuerdo. A Manolete lo mató un toro de Miura, Islero, pero también lo mataron un poco los públicos, insaciables en sus exigencias, los enemigos, los envidiosos, los irreconciliables que sólo contaban sus millones, sin tener en cuenta que habían sido ganados a fuerza de muchos sacrificios, de muchos sudores, de mucha sangre derramada generosamente. Descanse en paz, pero no olvidamos la gran lección que nos dio el destino. Cuántos remordimientos de conciencia promueve su recuerdo. No caigamos en el mismo pecado otra vez, para no tener que hacer penitencia de nuevo...

LA TARDE DE JOSÉ FUENTES
CUATRO OREJAS Y RABO PARA JOSE FUENTES. ¿QUE DIRA PABLO?
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Linares, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.- 30-8-67
Como ya les manifestamos ayer, la última de la feria quedó, por ausencia del lesionado Antonio Ordóñez, en un forzado mano a mano entre José Fuentes y Francisco Rivera Paquirri, así como la inclusión en el cartel del famoso rejoneador don Álvaro Domecq Romero. Gran entrada y mucha expectación en torno a este festejo en el que se  han lidiado siete toros de don Juan Pedro Domecq, que cumplieron.
No sabemos qué dirá Pablo, un excelente aficionado local al que parte del público interrogaba con un: ¿Qué dirá Pablo? cuando estaba actuando el gran torero que es José Fuentes. Sin duda el bueno de Pablo diría lo que han dicho todos cuantos aficionados han concurrido a este tercer festejo mayor de las ferias y fiestas de San Agustín. Diría sin duda que en José Fuentes hay un torero de proporciones extraordinarias, una figura auténtica de la Fiesta. Porque viéndole torear como esta tarde ha toreado con capa y muleta, uno, como aficionado, no tiene más remedio que quitarse el sombrero. Sus templados lances a la verónica, han sido  de perfección absoluta y en quites, le tenemos anotado uno por chicuelinas en las que no cabe mayor armonía, gracia y garbo, amén de otro por verónicas de delantal en las que ha conjugado de maravilla los más ortodoxos postulados del bien  torear.  Ha sido pues, la tarde de José Fuentes, triunfal en todos los conceptos. Una tarde en la que su suprema elegancia, la majestad de su toreo único, el temple, el dominio, la suprema facilidad de su bello estilo, han ido hermanados con la perfección de un toreo de cercanías extraordinarias. Un toreo en el que, pisando firme y seguro, en el terreno de los revolucionarios, José Fuentes ha toreado como él sabe hacerlo, con fácil inspiración creadora y con un sentido de autenticidad extraordinario. Su toreo de esta tarde al natural ha sido un regalo para los aficionados que se le han entregado por completo, interpretados con compás y ritmo pleno de belleza. Y con la mano derecha, los redondos, abaniqueos, afarolados, molinetes y pases de adorno que han cobrado categoría de lo fundamental, al recrearse el artista en un toreo rico en bellos matices. Con la espada, fácil y seguro, ha matado a su primero de estocada y dos golpes de cruceta, al tercero de lidia normal, de pinchazo y tres golpes de verduguillo. Cortó oreja al que abrió plaza con petición de otra; las dos y rabo en el tercero tras realizar una gran labor muletera dando dos triunfales vueltas al ruedo. Al tercero de su lote, soso y sin clase, le cortó una oreja. Una gran tarde de José Fuentes en la que ha dejado patente su condición de figura del toreo mostrando su gran momento artístico.
Paquirri, siguiendo la línea de torero arrollador que lleva marcada desde mediados de temporada, ha estado en todo momento en plan de torero largo y poderoso, dominador de todos los recursos de la lidia. Con el capote ha brillado con luz propia al saludar al primero y tercero de sus enemigos con largas de rodillas en las que ha dejado llegar a sus enemigos muy cerca, para sacárselos de encima con desahogo y soltura. Y a la verónica ha toreado como el que mejor pueda presumir de ello, ganándose grandes y merecidas ovaciones. En quites se ha mostrado variado y oportuno y en todo momento ha dejado patente su buen momento artístico. En el segundo tercio, ha brillado en tan difícil y vistosa suerte. Los pares al cuarteo, los quiebros de gran precisión, le han valido sonoras ovaciones. Y con la muleta , ante toros que han ayudado poco al quedarse muy cortos y faltos de clase, ha estado valentísimo en todo momento, logrando tres excelentes faenas, en las que a fuerza de exponer valerosamente, ha logrado muletazos que le han valido música, oles y ovaciones generales. Pero cuando tenía los trofeos conquistados, la espada vino a robarle las orejas que había ganado sobradamente por su labor en los tres tercios. Mala suerte  la de Paquirri, que ha tenido que saludar repetidamente desde el tercio en sus tres toros para corresponder a las ovaciones que se le tributaban.

Entre los toros segundo y tercero, actuó el caballero rejoneador  don Álvaro Domecq Romero, que ha tenido una espléndida actuación. Su bello estilo de monta, la perfecta colocación de los hierros de castigo, así como las banderillas a una y dos manos, le ha hecho escuchar grandes ovaciones que se han visto traducidas en el premio de las dos orejas y el rabo tras matar de certero rejón al bravo y noble toro de don Juan Pedro Domecq. Un triunfo rotundo y merecido del gran caballero jerezano. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

VISTA ALEGRE, 55 AÑOS.

Aprieta el calor de firme en la tarde agosteña y un aire seco azota los rostros. Feria de Bilbao. Feria del toro y del torero. Estamos llegando a la cima de la temporada, Bilbao cae alto en el calendario taurino agosteño. Su baluarte es de difícil conquista. La nueva fortaleza de Vista Alegre levanta el rastrillo y encierra en ella lo más florido y exigente de la afición española.
 Aficionados de categoría y con solera se dan cita en el cómodo y flamante coso de Vista Alegre, plaza fuerte de la afición torista y en ese conocimiento las vacadas anunciadas en el abono rivalizan por enviar sus encierros lo mejor presentados posible.  Es un público duro y entendido a la par que justo.
Aquí se le rinde fiel culto al dios tauro y todos los milagros toreros que se realizan son por su intercesión. Aquí se aquilata la labor de los diestros en consonancia con la calidad de las reses y por ello es posible que se ovacione una labor torera que en otras plazas hubiera sido protestada, porque en Vista Alegre el aficionado bilbaíno ha sabido apreciar ante todo el material que el torero tiene delante.

 En resumen, EN BILBAO Y EN SU REMOZADA Y FLAMANTE PLAZA, DA GUSTO VER TOROS. (Bilbao, 1962)
Curro Fetén con Manolo Chopera,
de quien tuvo el orgullo de contar
con su amistad. En su recuerdo.


domingo, 20 de agosto de 2017

"PAQUIRRI" REDONDEA SU SEMANA GRANDE EN BILBAO. 26-8-67

"PAQUIRRI" QUE CULMINA SU GRAN FERIA, ES LLEVADO A HOMBROS HASTA EL HOTEL.

Toros de Benítez Cubero y doña María Pallarés de Benítez Cubero, para Julio Aparicio, Paquirri y Ángel Teruel.
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Bilbao, séptima de sus corridas generales, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.-  26-8-67
La séptima de esta Semana Grande Bilbaína ha sido la más completa de las corridas de toros que se han venido celebrando. En ella el poderío, el arte asombroso y el valor de los tres espadas nos han deparado una tarde de grato recuerdo.
Francisco Rivera "Paquirri" 1967

Paquirri ha redondeado con la de esta tarde, una gran feria de Bilbao. Su afán de triunfo, su juvenil prestancia, su valor y su arte largo y profundo, le han deparado un triunfo resonante en sus dos enemigos con los que ha llevado a cabo dos completísimas labores toreras que han entusiasmado a los aficionados hasta el paroxismo. A su primero lo saludó con una larga de rodillas y unos excelentes lances en los que bajó las manos como los buenos y templó mucho y bien, ganándose por ello grandes ovaciones. Unas chicuelinas galleadas, preciosas, sirvieron para colocar en suerte a su enemigo, que derribó en la primera y única vara que tomó a petición del propio espada. Acto seguido y entre ovaciones de la multitud, banderilleó haciendo gala de su completo dominio de la suerte, siendo el postrero par al quiebro y en el platillo de la plaza, algo inenarrable. Con la franela, tras brindar al respetable, llevó a cabo una torerísima labor desarrollada sobre ambas manos y compuesta de toda clase de pases perfectamente ligados y rematados, que le valieron música y olés. Mató de pinchazo y estocada y dio la vuelta al ruedo mostrando la oreja de su enemigo, ganada con toda suerte de votos a favor. Pero mejor aún estuvo en el quinto de la tarde, al que tras torear superiormente en los lances de saludo, hizo un apretado quite por gaoneras en las que se arrimó de veras. Poca fuerza tiene la res, que por ese motivo toma una sola vara y de nuevo pone la plaza boca abajo en dos pares de poder a poder imponentes y otro con doble quiebro de antología. Con la franela, toreó con tal gusto, dominio y valor, que la música no cesó en ningún instante para premiar la clásica y variada labor que el de Barbate desarrolló sobre una y otra mano. Una gran estocada y dos golpes de cruceta pusieron en sus manos la oreja del de Benítez Cubero, con cuyo trofeo dio aclamadas vueltas al ruedo. Al final del festejo, Paquirri salió de la plaza en hombros de los entusiastas. El de Barbate, cada día más torero, está cuajando en una gran figura.
Paquirri en un lance al natural.
Julio Aparicio, como primer espada de la terna, ha oficiado con toda la eficacia, naturalidad y el magisterio más absoluto, para mostrar el camino que conduce a una lidia sabia, al dominio de todas las suertes del toreo. En su primero, un toro mansurrón que fue picado a fuerza de muchos afanes y que salió siempre suelto del caballo, el maestro de Pardiñas toreó a la verónica con esa sublime facilidad, esa naturalidad que hacen de su toreo un punto y aparte. A la muleta llegó su enemigo con corta acometida y echándole la cara alta en el remate de los muletazos. Pero como es un maestro innegable, Julio estuvo con este toro muy bien, construyendo una faena meritísima sobre ambas manos, que se acogió con música y aclamaciones. El mando absoluto de su privilegiada muleta, su poderío, hicieron que su enemigo tomase varias tandas de derechazos y naturales que, al ser rematadas con los forzados de pecho, entusiasmaron al respetable. Mató de estocada y descabello y fue premiado con una gran ovación y saludos desde el tercio. Pero donde más brilló el magisterio del madrileño fue a lo largo de la lidia del cuarto toro de la tarde, al que saludó con unas verónicas plenas de dominio, temple y suavidad que pusieron al público en pie al rematar la serie de lances con dos medias de impecable ejecución. Dos varas tomó el de María Pallarés de Benítez Cubero y tras brindar Julio a un amigo, dio comienzo su bella disertación torera. Fue su faena la obra de un torero en el cénit de su carrera. Una labor muletera en la que el gran artífice toreó de forma insuperable al natural. Naturales plenos de armonía, de ritmo, de hondura en los que templó de forma colosal. La mano diestra también buscó por los senderos de la más pura ortodoxia el éxito, que le llegó con fuerza en varias series de derechazos. En fin, una gran faena de Julio Aparicio en la que el mismo maestro supo transmitir su arte con fuerza a los abarrotados tendidos. Mató de una gran estocada y se le otorgó una oreja. Parco premio para la brillantez que todo había revestido. Al toro, sin que sepamos porqué, se le dio la vuelta al ruedo.
Para sustituir a Palomo Linares, la empresa Chopera, con muy buen criterio, contrató al nuevo valor del toreo Ángel Teruel. Y el muchacho con los dos toros más molestos y peligrosos del encierro, ha dejado una gratísima impresión. Suelto, hábil y dominador, al propio tiempo que artista, ha gustado mucho a todos. El primero era uno de esos toros capaces de traer de cabeza al más pintado. Un toro que frena en mitad de la suerte, que atropella y tira unos tornillazos de miedo. Pues con este toro anduvo Ángel Teruel a zapatillazos, como se dice entre los taurinos. No se puede estar más torero, más centrado ni con más cabeza que como él ha estado. En los lances de saludo, con excelente juego de brazos ya dejó constancia de su sapiencia y maestría y en banderillas, estuvo elegante y fácil. Cuadró y levantó los brazos superiormente para prender con elegancia los garapullos por lo que fue ovacionadísimo. Pero donde nos gustó de verdad fue al manejar la franela. El toro tenía mucho que torear y más que poder. Pues con un toro de las condiciones apuntadas, anduvo el muchacho suelto y fácil, dominador y torerísimo. Buscaba el toro quedarse en mitad de la suerte, pero el torero no le quitaba la muleta de la cara, ni le perdía ésta y llevándole toreadísimo, completaba el muletazo con tal limpieza, con tal naturalidad y tan fácil maestría, que entusiasmaba al aficionado. Esto es torear: lidiar primero, someter al mando de la muleta al toro y llevarle después con temple y mando a donde el torero quiere. La plaza era un clamor ante un torero que sabe torear y que lo hace con una facilidad que hace olvidar el peligro y las dificultades del toro. Y así, toreando con sentido y con cabeza, pudo cuajar varias series de pases naturales excelentes y varios derechazos superiores. Y cuando el toro, con su aspereza quería acosarle, salvaba el trance con variados recursos. En fin, con un toro al que otros no le hubieran quitado ni las moscas, nos ha gustado mucho por el sentido tan extraordinario con que ha resuelto la papeleta. La espada al caer atravesada primero, un nuevo pinchazo, una corta y descabello, dejaron al joven espada sin trofeos, pero fue obligado a saludar desde el tercio. Tranquilo, fácil y torerísimo lanceó al que cerró plaza, un toro que embestía con la cara alta y que murió así. La res, tras tomar tres varas, llegó a manos del joven maestro distraída y sin emplearse. Anda suelto con él, haciendo gala de su gran sentido torero, realizándole una entonada labor muletera, en la que dejó nuevamente constancia de su calidad. Mató de una gran estocada y certero descabello, pues al amorcillarse el toro hubo de descabellar. Obtuvo petición de oreja y vuelta triunfal al ruedo.
Angelito Teruel
Y nada más, desde Bilbao y hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos.-