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lunes, 4 de septiembre de 2017

MURCIA: MONDEÑO, PAQUIRRI Y ÁNGEL TERUEL CON UNA BRAVA CORRIDA DEL CONDE DE LA CORTE

EXCELENTE CORRIDA DEL CONDE DE LA CORTE



Comentario a la corrida celebrada esta tarde en Murcia, tercera de su feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 8-9-67

Toros del Conde de la Corte para Juan García Mondeño, Francisco Rivera Paquirri y Ángel Teruel
La corrida de esta tarde será recordada en Murcia porque los tres espadas alternantes, cada uno dentro de su estilo, han hecho cosas importantes a una seria, y noble corrida del Conde de la Corte. Una corrida de verdad, con trapío para dar y vender, excelentemente presentada y con pitones de toros de principios de siglo. Y así a nadie deberá extrañar que los tres espadas hayan salido en hombros de una multitud de entusiastas que, tras pasearlos por el ruedo en volandas, se los hayan llevado por la puerta grande por las calles de la ciudad. Y de no haber existido un absurdo rigor presidencial, que le ha valido justas broncas al usía, el balance de trofeos hubiera sido de asombro. 

Los tres espadas abandonan el ruedo en triunfo
Abrió el festejo el caballero rejoneador don Álvaro Domecq Romero, que tuvo que pelear contra la mansedumbre y falta de estilo de un toro de doña María Cruz Goméndio. Estuvo el caballero jerezano magistral en la monta y en la colocación de los hierros de castigo y banderillas a una y dos manos, ganándose por ello fuertes ovaciones, Tras dos rejones de muerte echó pie a tierra y tras breve faena, pasaportó a su enemigo de cuatro pinchazos y dos golpes de cruceta pese a lo cual, hubo ovación con saludos para el caballero.
Ya en lidia normal, se corrieron seis toros de los herederos del Conde de la Corte, como queda dicho. Juan García Mondeño ha tenido una tarde plena de aciertos, tanto al torear con el capote como al manejar la muleta y espada. El primero de su lote, que de salida quiso saltar al callejón, se fue luego para arriba y permitió al gran torero de Puerto Real enjaretarle una excelente labor muletera, en la que el ex-novicio toreó con superior arte y con tales apreturas que puso al público en pie. Y así, pisando firme y seguro, templando y corriendo la mano en todos os muletazos, desarrolló una completísima labor muletera, en la que los naturales, derechazos y los de pecho, tuvieron auténtica calidad. Mató a este toro de pinchazo, estocada y descabello y hubo fuerte petición de oreja que no fue concedida y bronca al presidente. Mondeño se limitó a permanecer entre barreras en tanto que arreciaban los aficionados en sus ovaciones, que continuaron cuando ya había pisado la arena el segundo de la tarde, teniendo que saludar  montera en mano.  Pero quedaba otro toro en los corrales para el torero regioporteño y con él formó tal escandalera, estuvo tan en torero, tan valiente, que la plaza entera fue un clamor de ovaciones cuando desarrollaba el personal artista una variada y completa labor muletera en la que hubo pases sobre ambas manos de perfecta ejecución. Y esta vez la presidencia no tuvo más remedio que otorgarle las dos orejas, tras matar a su enemigo de pinchazo y una gran estocada. Mondeño paseó el ruedo siendo portador de los trofeos tan justamente ganados.

Juan García "Mondeño"
Tres cuartos de lo mismo que le pasó a Mondeño en su primero, le ocurrió a Paquirri en el segundo de la tarde. Había saludado al del Conde con unas largas de rodillas y unas excelentes verónicas y tras tomar la res una vara en la que derribó, hizo un apretado quite por gaoneras que le valió nuevas ovaciones. Fácil banderillero, en los medios prendió dos pares de banderillas al quiebro y cerró el tercio con otro doble quiebro de antología. La plaza bramó de entusiasmo y Paquirri tuvo que saludar repetidamente para corresponder a la gran ovación que se le tributaba. Pero no acaba aquí la cosa porque después, con la franela, el torero de Barbate estuvo valiente y torero al realizar una variada y artística faena en la que jugó ambas manos con maestría y singular donaire. Una estocada entera y tres descabellos finiquitó a su enemigo y erre que erre, el presidente siguió en su absurda postura de desoír la unánime demanda de trofeos. Se ganó por su injusto proceder otra bronca y Paquirri dio una celebrada vuelta al ruedo. En el quinto, ya no tuvieron más remedio que otorgarle la oreja, pues el muchacho toreó muy bien con el capote y tras banderillear con soltura a un toro que esperaba , realizó otra excelente labor muletera en la que desarrollo un amplio y variado tratado de tauromaquia. Templado, mandando y ejecutando superiormente el toreo, cinceló varias series de derechazos, naturales y pases de pecho y a la hora de los adornos se mostró pinturero y valiente a carta cabal. Mató de una estocada a un tiempo y esta vez sí, le otorgaron la oreja, con fuerte petición de otra y triunfal vuelta al anillo. 

Paquirri en un natural.
Lo que ha hecho esta tarde en el coso de La Condomina Ángel Teruel, no es para contarlo, es para verlo. Un sueño de torero es este muchacho que viene a salvar al toreo de tanta monotonía, de tanta vulgaridad. Es Ángel Teruel un torero de tales dimensiones y calidades que cada día nos deja más perplejos con sus progresos. Su cabeza y su sentido asombroso de la lidia, del toreo mismo, nos tiene sorprendidos. Porque es muy difícil estar en la plaza con la soltura, con el sitio, con la natural arrogancia, con la majestad y la seguridad con que él anda. Su sentido extraordinario del toreo, su capacidad para resolver toda clase de problemas, es patrimonio de los que han llegado a ser figuras de época. Todo en su quehacer tiene un porqué, un motivo y un fin. Es un torero que torea con sentido de la lidia y no una máquina de pegar pases, tan al uso. Como aficionados, como enamorados de esta incomparable fiesta de los toros, saludamos la presencia de Ángel Teruel en los ruedos.
Poca fuerza tiene su primero, pero él supo desarrollar una perfecta teoría de temple, de armonía, al saludarle con unas verónicas pletóricas de elegante facilidad y después, con la franela, una faena de torero de amplios recursos, de arte extraordinario, de maestría suma, en la que los derechazos fueron extraordinarios y los naturales, los de pecho, modélicos. Cómo sería que esta vez el rigor presidencial no valió y tras matar a su enemigo de una gran estocada, le otorgó con toda justicia la oreja de su enemigo, con la que dio una aclamada vuelta al ruedo en unión de sus compañeros de terna. Pero con haber estado soberbio en este toro, donde llegó a la cumbre de la perfección, fue en el toro que cerró plaza con el que el capote en sus manos fue brisa suave en el lance fundamental de la verónica. Y la plaza se vino abajo ante cuatro verónicas y media de remate. Y después, con la franela, la ligazón perfecta de los muletazos, el gusto, el sentido estético de su toreo, la majestuosa ejecución de sus naturales y derechazos, de sus pases de pecho, solo tuvieron rival en el temple, en el suave y lento mover de la tela torera, en ese llevar embarcado y toreadísimo a su enemigo que había sabido prender con la franela adelantada para culminar el pase hasta más allá de donde el mando hace posible el milagro del muletazo sentido y hondo. Una faena de las que no se ven a menudo, en la que sentimos y gustamos el toreo en toda su verdad. Y para demostrar que por algo es matador de toros, media estocada que la firmarían gustosos los más grandes virtuosos de la suerte que en el toreo han sido. La plaza bramó de incontenible entusiasmo, saltaron al ruedo una nube de aficionados, le cogieron en volandas y en medio del clamor general, salió de la plaza en hombros en unión de sus compañeros de terna, mostrando os máximos trofeos, las orejas y el rabo conseguidos.

Vino a sustituir a un maestro insustituible: Antonio Ordóñez y bien podemos decir que ha hecho honor a la sustitución. El Rey, Antonio Ordóñez, tiene ya en verdad un príncipe heredero: Ángel Teruel.

Un jovencísimo Ángel Teruel


Puedes ver las crónicas de la Feria de Murcia 1967 completa en: http://www.segunlamaneradever.com/products/murcia-feria-6-a-9-de-septiembre-1967/

domingo, 20 de agosto de 2017

"PAQUIRRI" REDONDEA SU SEMANA GRANDE EN BILBAO. 26-8-67

"PAQUIRRI" QUE CULMINA SU GRAN FERIA, ES LLEVADO A HOMBROS HASTA EL HOTEL.

Toros de Benítez Cubero y doña María Pallarés de Benítez Cubero, para Julio Aparicio, Paquirri y Ángel Teruel.
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Bilbao, séptima de sus corridas generales, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.-  26-8-67
La séptima de esta Semana Grande Bilbaína ha sido la más completa de las corridas de toros que se han venido celebrando. En ella el poderío, el arte asombroso y el valor de los tres espadas nos han deparado una tarde de grato recuerdo.
Francisco Rivera "Paquirri" 1967

Paquirri ha redondeado con la de esta tarde, una gran feria de Bilbao. Su afán de triunfo, su juvenil prestancia, su valor y su arte largo y profundo, le han deparado un triunfo resonante en sus dos enemigos con los que ha llevado a cabo dos completísimas labores toreras que han entusiasmado a los aficionados hasta el paroxismo. A su primero lo saludó con una larga de rodillas y unos excelentes lances en los que bajó las manos como los buenos y templó mucho y bien, ganándose por ello grandes ovaciones. Unas chicuelinas galleadas, preciosas, sirvieron para colocar en suerte a su enemigo, que derribó en la primera y única vara que tomó a petición del propio espada. Acto seguido y entre ovaciones de la multitud, banderilleó haciendo gala de su completo dominio de la suerte, siendo el postrero par al quiebro y en el platillo de la plaza, algo inenarrable. Con la franela, tras brindar al respetable, llevó a cabo una torerísima labor desarrollada sobre ambas manos y compuesta de toda clase de pases perfectamente ligados y rematados, que le valieron música y olés. Mató de pinchazo y estocada y dio la vuelta al ruedo mostrando la oreja de su enemigo, ganada con toda suerte de votos a favor. Pero mejor aún estuvo en el quinto de la tarde, al que tras torear superiormente en los lances de saludo, hizo un apretado quite por gaoneras en las que se arrimó de veras. Poca fuerza tiene la res, que por ese motivo toma una sola vara y de nuevo pone la plaza boca abajo en dos pares de poder a poder imponentes y otro con doble quiebro de antología. Con la franela, toreó con tal gusto, dominio y valor, que la música no cesó en ningún instante para premiar la clásica y variada labor que el de Barbate desarrolló sobre una y otra mano. Una gran estocada y dos golpes de cruceta pusieron en sus manos la oreja del de Benítez Cubero, con cuyo trofeo dio aclamadas vueltas al ruedo. Al final del festejo, Paquirri salió de la plaza en hombros de los entusiastas. El de Barbate, cada día más torero, está cuajando en una gran figura.
Paquirri en un lance al natural.
Julio Aparicio, como primer espada de la terna, ha oficiado con toda la eficacia, naturalidad y el magisterio más absoluto, para mostrar el camino que conduce a una lidia sabia, al dominio de todas las suertes del toreo. En su primero, un toro mansurrón que fue picado a fuerza de muchos afanes y que salió siempre suelto del caballo, el maestro de Pardiñas toreó a la verónica con esa sublime facilidad, esa naturalidad que hacen de su toreo un punto y aparte. A la muleta llegó su enemigo con corta acometida y echándole la cara alta en el remate de los muletazos. Pero como es un maestro innegable, Julio estuvo con este toro muy bien, construyendo una faena meritísima sobre ambas manos, que se acogió con música y aclamaciones. El mando absoluto de su privilegiada muleta, su poderío, hicieron que su enemigo tomase varias tandas de derechazos y naturales que, al ser rematadas con los forzados de pecho, entusiasmaron al respetable. Mató de estocada y descabello y fue premiado con una gran ovación y saludos desde el tercio. Pero donde más brilló el magisterio del madrileño fue a lo largo de la lidia del cuarto toro de la tarde, al que saludó con unas verónicas plenas de dominio, temple y suavidad que pusieron al público en pie al rematar la serie de lances con dos medias de impecable ejecución. Dos varas tomó el de María Pallarés de Benítez Cubero y tras brindar Julio a un amigo, dio comienzo su bella disertación torera. Fue su faena la obra de un torero en el cénit de su carrera. Una labor muletera en la que el gran artífice toreó de forma insuperable al natural. Naturales plenos de armonía, de ritmo, de hondura en los que templó de forma colosal. La mano diestra también buscó por los senderos de la más pura ortodoxia el éxito, que le llegó con fuerza en varias series de derechazos. En fin, una gran faena de Julio Aparicio en la que el mismo maestro supo transmitir su arte con fuerza a los abarrotados tendidos. Mató de una gran estocada y se le otorgó una oreja. Parco premio para la brillantez que todo había revestido. Al toro, sin que sepamos porqué, se le dio la vuelta al ruedo.
Para sustituir a Palomo Linares, la empresa Chopera, con muy buen criterio, contrató al nuevo valor del toreo Ángel Teruel. Y el muchacho con los dos toros más molestos y peligrosos del encierro, ha dejado una gratísima impresión. Suelto, hábil y dominador, al propio tiempo que artista, ha gustado mucho a todos. El primero era uno de esos toros capaces de traer de cabeza al más pintado. Un toro que frena en mitad de la suerte, que atropella y tira unos tornillazos de miedo. Pues con este toro anduvo Ángel Teruel a zapatillazos, como se dice entre los taurinos. No se puede estar más torero, más centrado ni con más cabeza que como él ha estado. En los lances de saludo, con excelente juego de brazos ya dejó constancia de su sapiencia y maestría y en banderillas, estuvo elegante y fácil. Cuadró y levantó los brazos superiormente para prender con elegancia los garapullos por lo que fue ovacionadísimo. Pero donde nos gustó de verdad fue al manejar la franela. El toro tenía mucho que torear y más que poder. Pues con un toro de las condiciones apuntadas, anduvo el muchacho suelto y fácil, dominador y torerísimo. Buscaba el toro quedarse en mitad de la suerte, pero el torero no le quitaba la muleta de la cara, ni le perdía ésta y llevándole toreadísimo, completaba el muletazo con tal limpieza, con tal naturalidad y tan fácil maestría, que entusiasmaba al aficionado. Esto es torear: lidiar primero, someter al mando de la muleta al toro y llevarle después con temple y mando a donde el torero quiere. La plaza era un clamor ante un torero que sabe torear y que lo hace con una facilidad que hace olvidar el peligro y las dificultades del toro. Y así, toreando con sentido y con cabeza, pudo cuajar varias series de pases naturales excelentes y varios derechazos superiores. Y cuando el toro, con su aspereza quería acosarle, salvaba el trance con variados recursos. En fin, con un toro al que otros no le hubieran quitado ni las moscas, nos ha gustado mucho por el sentido tan extraordinario con que ha resuelto la papeleta. La espada al caer atravesada primero, un nuevo pinchazo, una corta y descabello, dejaron al joven espada sin trofeos, pero fue obligado a saludar desde el tercio. Tranquilo, fácil y torerísimo lanceó al que cerró plaza, un toro que embestía con la cara alta y que murió así. La res, tras tomar tres varas, llegó a manos del joven maestro distraída y sin emplearse. Anda suelto con él, haciendo gala de su gran sentido torero, realizándole una entonada labor muletera, en la que dejó nuevamente constancia de su calidad. Mató de una gran estocada y certero descabello, pues al amorcillarse el toro hubo de descabellar. Obtuvo petición de oreja y vuelta triunfal al ruedo.
Angelito Teruel
Y nada más, desde Bilbao y hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos.-

miércoles, 9 de agosto de 2017

TRADICIONAL CORRIDA DE SAN LORENZO 10-8-67

APARICIO, CAMINO Y ANGEL TERUEL, TRIUNFADORES EN LA  CORRIDA DEL DIA DE SAN LORENZO

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en San Lorenzo de El Escorial, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.- 10-8-67

Llenazo hasta la bandera en la plaza escurialense. El cartel no era para menos, toros de la vacada portuguesa de Palha, que cumplieron, para Julio Aparicio, Paco Camino y Ángel Teruel, que sustituye a El Viti.

Atractivo cartel el de hoy
en El Escorial.


Julio Aparicio, el gran maestro de Madrid, tiene una actuación plena de aciertos. Su juvenil veteranía, su maestría y dominador estilo, le llevan a obtener un triunfo completo. Toreó a su primero con elegancia, hondura y ese sentido de lo auténtico que sabe imprimir a todo cuanto ejecuta. Sus verónicas rítmicas, templadas, fueron acogidas con grandes muestras de complacencia. El toro, tras tomar una vara llegó a la muleta del maestro de Pardiñas sin emplearse, quedándose corto y gazapeando. Pese a ello, Julio anduvo con él con gran facilidad y estilo clásico  y le llevó a cabo una completa labor muletera, que se premió con música y ovaciones. Por precisar de tres envites con el acero y un descabello, la cosa quedó en aplausos. 
Pero en el cuarto de la tarde, sacó a relucir todo su poderío en una completa labor con capa y muleta con la que llevó a cabo una extraordinaria faena, en la que toreó colosalmente sobre ambas manos en un alarde de torería que enardeció al público en los tendidos. Sus naturales largos, templados y mandones, su toreo diestro desarrollado con suprema prestancia. Una faena de maestro en la que destacaron junto a los pases fundamentales, los de pecho y los adornos y desplantes valerosos, ejecutados con un sentido de la medida y la oportunidad extraordinario. Una gran faena rematada con un pinchazo y media que fue premiada con la oreja y petición de otra para el madrileño, que paseó por el ruedo en triunfo.

Paco Camino ha tenido una tarde cumbre. A sus dos toros los ha toreado con el capote con esa calidad, esa hondura y ese clasicismo a que nos tiene acostumbrados. Sus verónicas, templadas y magníficas fueron un dechado de perfecciones toreras y con la franela, entre el general alborozo de los repletos tendidos, toreó tanto como le vino en gana. Dos faenas de insuperable trazado en las que el artista, adelantando la muleta prendía en ella a sus enemigos para, cargándoles la suerte, ejecutar con una limpieza extraordinaria el derechazo o natural en series de belleza insuperable, a las que ponía el gallardo contrapunto de unos pases de pecho hondos y sentidos. Paco Camino, ha dejado patente, a las puertas de Madrid, su gran momento artístico. Mató al segundo de la tarde de dos pinchazos y media y al quinto de pinchazo y gran estocada. De ambos se le otorgaron las dos orejas, dando triunfales vueltas al ruedo.

Debutaba en las cercanías madrileñas Ángel Teruel. Al muchacho no le veíamos desde el día de su triunfal alternativa en Burgos y teníamos ganas de verle nuevamente para poder aquilatar sus progresos. Su primero fue devuelto a los corrales por supuesta cojera y el toro que saltó a la arena al correrse el turno, no fue por su mansedumbre y su falta de clase, material adecuado para el lucimiento, pues el toro llegó a la muleta derrumbándose al menor esfuerzo y quedándose en mitad de la suerte. Su labor muletera fue, por ello, un mero intento, por lo que decidió pasaportarlo con rapidez, lo que logró de pinchazo y estocada, siendo aplaudido en tanto que se pitaba el arrastre del pupilo de la vacada portuguesa. En el sexto de la tarde, un sobrero de Arribas, Ángel Teruel dio cabal medida de sus posibilidades, de su condición de figura interesantísima. Buenos lances a la verónica en los que jugó los brazos y templó de maravilla, al igual que en las tres verónicas y media de remate que compusieron su quite. Ya estaba el público con el torero madrileño cuando requirió los garapullos, para prender con hábil maestría, con sentido de la suerte, dos pares de poder a poder soberbios, que le valieron otras tantas ovaciones. Y  la plaza se vino abajo cuando prendió un par al quiebro y con la muleta, otro alboroto. Su faena, brindada al respetable, fue un dechado de perfecciones toreras, pues templó y corrió la mano de manera asombrosa en series de pases en redondo y al natural, con remates de pecho, de empaque y grandeza. Una gran faena rematada de una estocada y un certero descabello que le valieron las dos orejas, el rabo y la triunfal salida en hombros.


Ángel Teruel preparandose en la ejecución de un par.
Julio Aparicio y Paco Camino, que se negaron a salir en hombros, fueron despedidos con una gran ovación. En resumen, una gran tarde de toros esta de hoy en El Escorial, en la que los tres maestros han triunfado apoteósicamente. Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches