miércoles, 9 de agosto de 2017

TRADICIONAL CORRIDA DE SAN LORENZO 10-8-67

APARICIO, CAMINO Y ANGEL TERUEL, TRIUNFADORES EN LA  CORRIDA DEL DIA DE SAN LORENZO

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en San Lorenzo de El Escorial, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.- 10-8-67

Llenazo hasta la bandera en la plaza escurialense. El cartel no era para menos, toros de la vacada portuguesa de Palha, que cumplieron, para Julio Aparicio, Paco Camino y Ángel Teruel, que sustituye a El Viti.

Atractivo cartel el de hoy
en El Escorial.


Julio Aparicio, el gran maestro de Madrid, tiene una actuación plena de aciertos. Su juvenil veteranía, su maestría y dominador estilo, le llevan a obtener un triunfo completo. Toreó a su primero con elegancia, hondura y ese sentido de lo auténtico que sabe imprimir a todo cuanto ejecuta. Sus verónicas rítmicas, templadas, fueron acogidas con grandes muestras de complacencia. El toro, tras tomar una vara llegó a la muleta del maestro de Pardiñas sin emplearse, quedándose corto y gazapeando. Pese a ello, Julio anduvo con él con gran facilidad y estilo clásico  y le llevó a cabo una completa labor muletera, que se premió con música y ovaciones. Por precisar de tres envites con el acero y un descabello, la cosa quedó en aplausos. 
Pero en el cuarto de la tarde, sacó a relucir todo su poderío en una completa labor con capa y muleta con la que llevó a cabo una extraordinaria faena, en la que toreó colosalmente sobre ambas manos en un alarde de torería que enardeció al público en los tendidos. Sus naturales largos, templados y mandones, su toreo diestro desarrollado con suprema prestancia. Una faena de maestro en la que destacaron junto a los pases fundamentales, los de pecho y los adornos y desplantes valerosos, ejecutados con un sentido de la medida y la oportunidad extraordinario. Una gran faena rematada con un pinchazo y media que fue premiada con la oreja y petición de otra para el madrileño, que paseó por el ruedo en triunfo.

Paco Camino ha tenido una tarde cumbre. A sus dos toros los ha toreado con el capote con esa calidad, esa hondura y ese clasicismo a que nos tiene acostumbrados. Sus verónicas, templadas y magníficas fueron un dechado de perfecciones toreras y con la franela, entre el general alborozo de los repletos tendidos, toreó tanto como le vino en gana. Dos faenas de insuperable trazado en las que el artista, adelantando la muleta prendía en ella a sus enemigos para, cargándoles la suerte, ejecutar con una limpieza extraordinaria el derechazo o natural en series de belleza insuperable, a las que ponía el gallardo contrapunto de unos pases de pecho hondos y sentidos. Paco Camino, ha dejado patente, a las puertas de Madrid, su gran momento artístico. Mató al segundo de la tarde de dos pinchazos y media y al quinto de pinchazo y gran estocada. De ambos se le otorgaron las dos orejas, dando triunfales vueltas al ruedo.

Debutaba en las cercanías madrileñas Ángel Teruel. Al muchacho no le veíamos desde el día de su triunfal alternativa en Burgos y teníamos ganas de verle nuevamente para poder aquilatar sus progresos. Su primero fue devuelto a los corrales por supuesta cojera y el toro que saltó a la arena al correrse el turno, no fue por su mansedumbre y su falta de clase, material adecuado para el lucimiento, pues el toro llegó a la muleta derrumbándose al menor esfuerzo y quedándose en mitad de la suerte. Su labor muletera fue, por ello, un mero intento, por lo que decidió pasaportarlo con rapidez, lo que logró de pinchazo y estocada, siendo aplaudido en tanto que se pitaba el arrastre del pupilo de la vacada portuguesa. En el sexto de la tarde, un sobrero de Arribas, Ángel Teruel dio cabal medida de sus posibilidades, de su condición de figura interesantísima. Buenos lances a la verónica en los que jugó los brazos y templó de maravilla, al igual que en las tres verónicas y media de remate que compusieron su quite. Ya estaba el público con el torero madrileño cuando requirió los garapullos, para prender con hábil maestría, con sentido de la suerte, dos pares de poder a poder soberbios, que le valieron otras tantas ovaciones. Y  la plaza se vino abajo cuando prendió un par al quiebro y con la muleta, otro alboroto. Su faena, brindada al respetable, fue un dechado de perfecciones toreras, pues templó y corrió la mano de manera asombrosa en series de pases en redondo y al natural, con remates de pecho, de empaque y grandeza. Una gran faena rematada de una estocada y un certero descabello que le valieron las dos orejas, el rabo y la triunfal salida en hombros.


Ángel Teruel preparandose en la ejecución de un par.
Julio Aparicio y Paco Camino, que se negaron a salir en hombros, fueron despedidos con una gran ovación. En resumen, una gran tarde de toros esta de hoy en El Escorial, en la que los tres maestros han triunfado apoteósicamente. Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches


martes, 1 de agosto de 2017

LA MAJESTAD DEL TOREO. ANTONIO ORDÓÑEZ. FERIA DE MÁLAGA 1967

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Málaga, dentro de su tradicional Feria de Agosto, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.- 3-8-67
Una delicia, un puro deleite es ver torear al rondeño, pero cuando además se siente inspirado, la majestad, el duende y el empaque de su toreo único hace que los aficionados la gocen en grande. Tener sentido torero, esto es, torear adecuadamente a cada toro, es muy difícil, pero más difícil es tener el sentido estético y de belleza que tiene el maestro de Ronda. La medida, el ritmo, el son que imprime a su capote, el temple de su muleta, es toreo por cante grande, martinetes de la Cava. Ese pellizco, ese sentir el toreo con sabor y empaque, ese hacerlo fácil a fuerza de ser difícil, es patrimonio exclusivo de artistas que como Ordóñez, son figuras de la fiesta. Torear con gusto, con recreo, con sentimiento, desde que el toreo existe, se pueden contar con los dedos de una mano y aun sobrarían dedos, las figuras que lo han hecho. Y esta tarde Antonio ha sido más que nunca el artista de la máxima calidad que con su toreo suave, rítmico y rico en los más bellos matices, hace obras de arte en cada lance. Dueño y señor del lance fundamental, verónicas dignas de figurar en las antologías toreras, dictando con su fácil y natural ejecutoria, las normas del templar, mandar y cargar la suerte. El más puro aire rondeño, preñado de madreselvas y romero ha movido su capote con suavidad extraordinaria, componiendo cuadros de plasticidad única. Y con la muleta, cuarenta pases lentos, pausados, limpios desde la iniciación al remate, ligados y templados al máximo.  Series de derechazos y naturales a los que ha puesto el contrapunto de los pases de pecho y los adornos garbosos y pintureros. Una gran estocada, con excelente estilo, deja para el arrastre a su enemigo y Antonio recorre el ruedo en triunfo recogiendo el tributo de los aficionados que habían premiado su gran faena con las dos orejas y el rabo.
Ordóñez en un desplante al cuarto de la tarde.
En su primero, un toro que salió frenando ante los capotes, montado con la cara arriba  y que salió suelto de los caballos, poco o nada cabía hacer, salvo lidiarlo con el sentido y conocimiento propio de un maestro. El toro se quedaba bajo la muleta y buscaba en todo momento. El de Ronda estuvo con él breve y eficaz. Lo mató de estocada y fue aplaudido. Una gran tarde del Rondeño.
  Antonio Ordóñez. Fotos: Botán.

JOSE FUENTES no ha tenido suerte con el acero. De haber estado mas afortunado, sus dos labores muleteras hubieran sido premiadas con trofeos. Porque el gran maestro de Linares, en esa línea de torería auténtica y de superación constante que hemos advertido en su toreo, ha estado sencillamente magistral. Su muleta ha lucido extraordinariamente en series de derechazos, naturales y de pecho. Pases en los que ha templado y corrido la mano dando a su toreo una sinceridad y una autenticidad dignas de alabanza. Dos faenas modélicas en las que José Fuentes ha dejado una vez más patente su condición de torero fino y elegante, de torero poderoso y artista de los que torean y no de los que da pases al tun tun. Elegante y con sentido, Fuentes ha toreado como deben torear los que quieren dejar huella en la fiesta. Después, el acero le ha dejado sin trofeos, pero el regusto de sus dos labores muleteras ha quedado en todos los paladares. Por ello, aunque no ha cortado orejas, le contamos como auténtico triunfador.
PEDRIN BENJUMEA resultó conmocionado en el que cerró plaza. El muchacho se había apretado en los lances de saludo. El toro, que salió suelto de los montados, llegó al trance final quedándose corto, pero él a fuerza de aguantarle, de pisarle su terreno, le cuajó un excelente trasteo que llegó con fuerza a los tendidos. No pudo completar su arrogante labor muletera, pues el toro, al quedársele corto, le cogió con aparato, quedando conmocionado, por lo que fue retirado a la enfermería en tanto que el rondeño pasaportaba al de Núñez de una estocada. Pero antes, en el tercero de la tarde, el personal estilo de Benjumea, su valor sin trampa y su entrega, brillaron con luz propia al torear apretadamente a la verónica y realizar una faena valentísima en la que expuso lo indecible en series de muletazos sobre ambas manos ligadísimos, en los que se jugó la piel. La faena tuvo garra y vibración y cuando el toro,  le embestía descompuesto, Pedro lo salvaba logrando muletazos muy emotivos. Media estocada dejaba para el arrastre a su enemigo y Benjumea paseó por el ruedo la oreja del campo gaditano en medio  del clamor unánime del público.

Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-

sábado, 1 de julio de 2017

PAMPLONA, FERIA DEL TORO 1967

De nuevo Pamplona se nos presenta con su cara alegre, su cara de fiestas de San Fermín, unas fiestas únicas que por su colorido y autenticidad atraen a millares de turistas de todas partes del globo. Arde la ciudad navarra de júbilo sanferminero y con los hoteles a tope y muchas gentes durmiendo en los coches, han dado comienzo los sanfermines de este año de gracia de 1967.

A las siete de la mañana, tras el disparo del cohete anunciador, nuevamente hemos sido testigos del emocionante encierro. Miles de pamplonicas han corrido en un codo a codo emocionantísimo delante de los toros desde los corrales de Rochapea hasta la plaza de toros, reformada, aumentada en su aforo, donde la multitud expectante se encontraba a la espera de la entrada de los seis toros tras los centenares de valerosos mozos que habían corridaodelante de ellos en una carrera agotadora. Un encierro limpio. Después,  retirados los toros, dieron suelta a las vaquillas y desde ese instante, el ambiente, la animación no ha decaído en ningún momento. Y por la tarde...la corrida.

Cartel anunciador de la Feria del Toro.
San Fermín 1967.



DIEGO PUERTA, CAPITÁN GENERAL DEL TOREO, CORTA CUATRO OREJAS Y RABO Y SALE DE LA PLAZA EN HOMBROS.

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Pamplona, octava de sus sanfermines, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 14-7-67

Cuando Diego Puerta vio rodar a su segundo enemigo de media estocada suministrada valerosamente, la plaza era un manicomio. Las cuadrillas lanzaban al aire sus gritos y en ese momento saltó un mozo a la plaza y resueltamente corrió hacia el torero que, con el rostro reflejando su contento, regresaba hacia la barrera para depositar en manos de su fiel mozo de espadas “Ramitos” la espada y la muleta con las que había redondeado un triunfo de apoteosis. Se vio frenado Diego en su camino por el entusiasta que tras abrazarle, con toda solemnidad, dio en ponerle a la cintura la faja roja de los navarros y a nosotros nos pareció que con ello Diego valor y Arte había sido investido por la afición navarra Capitán General del toreo. Un capitán por Navarra, tierra de hombres que saben apreciar en todo su valor, su casta y su arte sevillanísimo. 

Fue un homenaje espontáneo, que nos llegó a todos al premiar así el arte y el inmenso valor del gran torero de san Bernardo, que había tenido una actuación brillantísima en sus dos toros. No es hora de desmenuzar lo mucho y bueno que ha llevado a cabo esta tarde el sevillano, máxime cuando millones de españoles han sido testigos afortunados de sus proezas en Televisión Española y Matías Prats habrá llevado a todos los hogares y a los pueblos más apartados de la geografía sus acertados comentarios. Pero sí les diremos que el sevillanísimo artista ha tenido una tarde triunfal de principio a fin.

 Su capote se ha movido con esa gracia alada, con esa alegre profundidad y ese colorido que Diego sabe imprimirle. Y así sus verónicas, sus chicuelinas y su larga de rodillas instrumentada al cuarto de la tarde y de la que salió un tanto comprometido, fueron como los cimientos sobre los que Diego Valor construyó su éxito cumbre sanferminero. Ante dos toros con edad y pitones, dos toros encastados, Diego toreó por todo lo grande y por todo lo alto, dando a sus faenas una ligazón y una armonía, hijas de un dominio y un valor poco común. Costaba estar delante de sus dos toros que tenían el peligro cierto de los auténticos de su raza, pero a los que se impuso por imperativo de su valor sin límites. Porque su muleta mandona supo templarles, llevarles embebidos hasta hacer que la plaza entera fuese un clamor para premiar el preciosismo de sus derechazos, sus pases de naturales, sus adornos garbosos y los abaniqueos medidos y justos, instrumentados con una limpieza y una ligazón extraordinaria. El perfume y la fragancia del mejor toreo de la escuela sevillana corrió por medio del gran artífice en una tarde de inspiración constante, de entrega absoluta. Una tarde en la que no sabemos qué destacar más, si su gallardía o el arte alegre y jacarandoso con que se jugó la vida. Por ello a nadie debe extrañar el sentido homenaje del mozo navarro y cuando mató a su primero de gran estocada se le otorgaron las dos orejas de su enemigo. Y al cuarto, tras realizarle una faena de superior calidad rematada con media imponente, le cortó las dos orejas y el rabo. Un triunfo rotundo el de Diego Puerta en estos sanfermines.


El joven Diego Puerta,
triunfador de San Fermín 1967


Curro Romero, el faraón de Camas, ha tenido una excelente actuación en el primero de su lote. Curro ha toreado a la verónica con ese buen estilo, ese corte excelente de torero que posee y las ovaciones han sonado fuerte en su honor. Con la franela ha llevado a cabo una entonada labor compuesta de pases  en los que ha templado y ha corrido la mano de forma magistral, haciendo que la música acompañase toda su actuación. La faena era de oreja en cualquier parte, pero al resultar la espada un poco desprendida, el premio quedó reducido a una gran ovación con saludos. En el quinto, un toro de Baltasar Iban, a Curro no le soplaron los vientos de la inspiración y los malos mengues hicieron su aparición. Realizó el camero una breve labor de aliño que no agradó y cuando mató de estocada y descabello, se enfadaron con el diestro de Camas.

Tinín fue ovacionado en los lances de saludo al tercero de la tarde, al que realizó una entonada labor desarrollada sobre ambas manos, con profusión de pases de largo trazado que se jalearon menos de lo que merecían, pues el diestro además que con el toro, tuvo que luchar contra el fuerte viento que no dejaba jugar bien la tela torera. Mató de un pinchazo hondo y la verdad, la cosa no gustó. Al que cierra plaza lo recibió con unas verónicas de muy buen ver en las que intercaló chicuelinas y remate de artística serpentina que fueron ovacionadas. Dio comienzo a su labor muletera con unos pases por alto y otros de tanteo para proseguir ya entre música y ovaciones muy templadamente sobre la derecha en series de pases diestros que remató con forzados de pecho de muy buen cuño. Hubo también molinetes, pases naturales de buen aire y otros adornos muy toreros. Mató de pinchazo, estocada y descabello a la segunda y fue premiado con una ovación.

De la corrida de Antonio Ordóñez hubo de ser sustituido un toro pues se partió en los corrales un pitón. Se lidió en su lugar un ejemplar de la vacada de Baltasar Iban. Los de Antonio Ordóñez dieron en conjunto buen juego, pelearon muy bien con los montados, derribando algunos y estuvieron magníficamente presentados. Fueron toros con trapío y presencia y por ello fueron aplaudidos en su aparición en la arena y en el arrastre varios de ellos.


Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos.-


lunes, 26 de junio de 2017

BADAJOZ. INAUGURACIÓN DE SU NUEVA PLAZA

APOTEOSIS CAMINISTA CON SEIS TOROS DE CUNHAL PATRICIO

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Badajoz, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 28-6-67

La nueva plaza de Badajoz, moderna y cómoda como era de esperar, ha sido el escenario de este último festejo de la feria pacense, que marca un hito importantísimo en la historia del toreo. En él, Paco Camino, el gran torero de Camas, se ha encerrado sólo con seis toros de Cunhal Patricio, bien presentados, pero de desigual juego, con los que ha hecho auténticas maravillas.

El éxito del gran torero sevillano ha sido de los que quedan como recuerdo. Porque esta tarde, el genio de Camas ha brillado y de su capote y muleta ha brotado el mejor y más auténtico toreo. Unas verónicas plenas de mando, de suavidad y temple, han ido manando de su capote con la facilidad de lo natural, sin afectaciones ni rebuscamientos. Verónicas que han tenido esa enorme virtud de la sencillez que le han dado grandeza extraordinaria. Y en quites, no podía faltar su “quite de oro” por chicuelinas, en las que el torero se ha superado a sí mismo dándole a la suerte tal regusto, tal maestría y tan encantadora gracia, que la plaza se ha volcado en ovaciones.

Cuando salió a la arena el quinto, hincó las dos rodillas en el suelo y lo saludó con una larga en la que midiendo a la perfección a su enemigo, le dio la salida justa, sin atropellos, natural y fácilmente. Pero dentro de todo lo bueno que se ha llevado a cabo con el capote, lo que le ha hecho a este quinto  de la tarde, ha sido capítulo aparte. Tras la larga de rodillas, vinieron unas verónicas a pies juntos empalmadas con unas chicuelinas de alboroto. Como de alboroto fueron las tres gaoneras, con remate de larga cordobesa, que instrumentó en el quite y que le valieron tan clamorosa ovación que tuvo que saludar montera en mano.

Y en la lidia, en la dirección, estuvo seguro y eficaz, tanto en la colocación de las reses en suerte para ser picadas, como al sacarlas del caballo y en el medir y dosificar el castigo a sus enemigos. Algo insólito, algo muy difícil de hacer si no se tiene el sentido torero que él posee. Por ello, el aficionado le consagró como figura impar de la fiesta, como torero igualmente largo que artista.

En su primero, un toro manso que se quiso quitar el palo en las dos varas que tomó y que llegó a la muleta sin emplearse, cuajó un excelente trasteo compuesto de muletazos sobre ambas manos, en los que templó y mandó de maravilla. Lo mató de superior estocada y descabello a la segunda y paseó por el ruedo las dos orejas que le fueron otorgadas con todos los votos favorables.

El segundo de la tarde tiene poca fuerza, pero Paco le lleva con mimo y cuidado y a base de llevar la muleta a media altura y cuidarle, le cuaja muletazos de muy buena factura. Lo pasaportó de pinchazo y media lagartijera y hubo petición de oreja y gran ovación con saludos, no queriendo el artista dar la vuelta al ruedo.


El tercero sale echando las manos por delante, frenando y saliendo suelto, pese a derribar con poder en la primera entrada. A la muleta llegó la res con acusada aspereza y revolviéndose con peligro, pero Camino le realizó una torerísima labor, plena de dominio y mando en la que domeñando el genio y la aspereza de la res, logró series de muletazos sobre ambas manos que entusiasmaron. Un pinchazo y media estocada fueron el pasaporte para el toro de la vacada portuguesa y al sevillano se le otorgó una oreja con petición de otra y aclamada vuelta. 


Paco Camino en una imagen de 1967


Al cuarto le formó un alboroto al torearlo a la verónica y con la muleta le realizó una faena portentosa con pases de todas las marcas. Una media estocada puso en el tiro de mulillas a su enemigo y en medio del delirio del público, paseó por el ruedo las dos orejas y el rabo de su enemigo.

El quinto toro marcó el cenit de su triunfo. En este toro Paco remontó la gloria al torearle con el capote y realizarle la mejor faena de la tarde, su tarde, en la que había toreado de forma magistral. Su labor muletera la inició con cinco muletazos por alto rodilla en tierra, para proseguir ya entre el general entusiasmo, toreando con la mano izquierda. El torero adelantaba la muleta, prendía en ella a su enemigo y en el momento del embroque, echaba la pierna para adelante, cargando la suerte como mandan los cánones más añejos. Cada pase era una lección de bien torear y un clamor unánime del público, entregado a ese arte maravilloso del camero, que templando y mandando soberbiamente, remataba el pase con una limpieza y una armonía únicas. Los pases de pecho de remate de las series, fueron solemnes y largos y los derechazos, molinetes, los pases de costadillo, los kikirikis, una pura maravilla. La gran sinfonía torera tuvo el adecuado remate de una gran estocada que mató sin puntilla. La plaza, que ya pedía los máximos galardones mediada su labor, se cubrió de pañuelos en demanda de trofeos y le fueron concedidas las dos orejas y el rabo, en tanto que los aficionados pedían a coro la pata de la res para el triunfador, que tuvo que dar dos triunfales vueltas al ruedo. Algo asombroso.

El que cierra plaza tiene poquísima fuerza, tan poca que apenas si se tiene en pie, pese al cuidado con que Paco le pasa de muleta en su deseo de redondear la tarde con un nuevo éxito. Pero no puede ser, es un inválido que al menos esfuerzo rueda por los suelos. Algunos muletazos diestros suministrados con gran mimo y lo pasaporta de media y dos descabellos y entre los gritos de torero, torero, da la vuelta al ruedo y le sacan en hombros de unos entusiastas.

En resumen: una gran tarde de Paco Camino en la que se ha mostrado en toda su dimensión de lidiador y artista de gran calidad. Un gran remate a una triunfal Feria Taurina de la ciudad de Badajoz.

Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-

Paco Camino con el último toro de esta triunfal corrida.

lunes, 29 de mayo de 2017

TRIUNFO DE LOS TOREROS "YE-YES" EN LA FERIA DE CÁCERES. 31-5-67

TRES OREJAS Y RABO PARA PALOMO LINARES Y CUATRO PARA PEDRÍN BENJUMEA.

Comentario a la corrida celebrada esta tarde en Cáceres, segunda y última de su feria de San Fernando, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes 31-5-67


La terna del cartel de hoy: Curro Romero,
Pedrín Benjumea y Sebastián Palomo Linares.


En esta última corrida de la feria cacereña se registra un gran triunfo de los toreros ye-yes, Palomo Linares y Pedrín Benjumea y del Faraón torero de Camas, Curro Romero, que ha lucido extraordinariamente su arte y ha cortado una oreja. Una gran entrada, lleno y gran expectación por ver a esta nueva pareja de la torería y al torero sevillano, que cuenta aquí con múltiples admiradores. Se ha lidiado una corrida de la vacada de doña Mercedes Pérez Tabernero Montalvo, que en su conjunto ha dado buen juego, siendo los más molestos los corridos en tercero y quinto lugar, condenado a banderillas negras este último.

Curro Romero ha sido la esencia misma del toreo. Sus lances a la verónica instrumentados a sus dos enemigos han tenido toda la honda y desmayada cadencia de su toreo. Verónicas pletóricas de temple, de ritmo y armonía, que se han acogido con grandes manifestaciones de entusiasmo. Después, con la franela ha toreado con excelente gusto en sus dos toros, con ese arte y duende que posee con el que más que torear, hace estampas, cromos de una belleza y colorido únicos. El temple y el ritmo que imprime a las telas toreras en tarde como hoy, de inspiración, hace que gustemos de las excelencias de su clásico toreo.  Toreo por todo lo alto y por todo lo grande, con pases plenos de donaire y de sabor, que han llegado con fuerza a los tendidos. Pudo haber desorejado a los dos toros, pero pinchazo, media y descabello dejaron el premio en el que abrió plaza en una triunfal vuelta al ruedo con petición de oreja, la cual le fue entregada en el cuarto de la tarde, al que pasaportó de pinchazo y estocada. Sigue pues Curro, empecinado en el triunfo.

La plaza ha vibrado con el arte asombroso, el valor y el celo de este crío que se llama Sebastián Palomo Linares. Está el muchacho mejor que nunca, con un sitio extraordinario, con el mismo celo de siempre y crecido. En su primero, ha toreado con el capote de forma admirable. Verónicas de abierto compás y medias definitivas y después,  una faena de muleta sencillamente fabulosa. Una gran faena en la que el diestro de Linares ha puesto todo su sabor a toreo grande en unos muletazos sentado en el estribo y unas series de pases sobre la derecha y al natural en pases largos, pausados, en los que llevaba muy embarcado a su enemigo, con un gusto y un recreo en la ejecución de los mismos, admirable. Y así se puso la plaza de aclamaciones cuando toreó al natural con cierre de pecho hondos y en los abaniqueos, en los adornos pintureros, que colmaron la copa del triunfo. Una gran faena, completa, brillante de gran calidad en la que toreó cuanto y como le vino en gana. Mató de una gran estocada y paseó por el ruedo las dos orejas y el rabo de su enemigo, recogiendo toda clase de prendas de vestir que le arrojaban a su paso. El quinto, condenado a banderillas negras, frena ante los capotes y le propinan tres o cuatro picotazos tras acosarle mucho, pues el toro, en cuanto le ponían en suerte, salía de naja. A la muleta, llegó con fuerza, bronco y con genio y ahí, con un toro de tales características, nos gustó Palomo, que se metió muy bien con él en unas dobladas torerísimas en las que pudo a su enemigo, propinándole unos muletazos de castigo que entusiasmaron. Tenía mucho que torear el toro y Palomo le pudo y anduvo con él desahogadamente. Por ello, cuando le pasaportó de una estocada, se le otorgó una oreja y dio triunfal vuelta. Al final fue sacado en hombros.

Y qué decir de Pedrín Benjumea? Que ha estado muy torero y valiente, pero sobre todo, ha estado cumbre, genial pisando un terreno de espanto, un sitio en el que él está levantando un nuevo Banco de España, una nueva casa de la moneda en la que habrá que acuñar billetes, porque de seguir por esos caminos, este muchacho impávido hasta más allá de lo posible, ganará un fortunón con los toros. Esta tarde ha lucido sobremanera al torear a la verónica y al quitar por apretadas gaoneras, así como al llevar con unos lances por delante a sus enemigos al caballo para colocarles en suerte de ser picados. Y con la muleta ha llevado a cabo dos trasteos pletóricos de aguante, de quietud y de entrega, que han entusiasmado muy justificadamente a los aficionados. Parece mentira que en el terreno en que este torero se pone, pueda sacar muletazos tan limpios y tan largos. Los toros se han quedado en ocasiones en mitad del muletazo, pero el, impasible, no ha movido un solo músculo y haciendo alarde de su valor tremebundo, se los ha sacado de la barriga de forma asombrosa. Por ello, la plaza ha sido un clamor, cuando “Pedro El Terrible”, en ese sitio de los revolucionarios, caminando por la cuerda floja que separa al temerario del torero, ha ligado pases sobre ambas manos, derechazos y naturales, que al ser rematados con los forzados de pecho, ha hecho crujir la plaza de entusiasmo. Poco le ha importado que su primero le tirase gañafones, que le puntease el bordado terno. El, a lo suyo, a quedarse quieto metido entre los pitones y a sacárselo de encima con un ligero toque de muñeca. Algo de asombro. Y en el quinto, otro alboroto triunfal. Una faena inverosímil. Una labor muletera en la que no ha dado reposo a las emociones y al bien hacer el toreo, en esa parcela donde la muerte florece en cada pase, en cada embestida del toro, pero que vence con su estoico valor, con su personal técnica. Pedrín Benjumea convence a todos y resuelve todos los interrogantes con sus muletazos largos, ligados, sin mácula. Mató a su primero de una gran estocada de la que salió rebotado de tanto entregarse y descabelló a la segunda. Al que cerró plaza lo pasaportó de otro colosal espadazo. En ambos le otorgaron las dos orejas con fuerte petición de rabo y al final le cogieron en hombros y lo pasearon en triunfo.

Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-







Información completa de la Feria de Cáceres en nuestra web: www.segunlamaneradever.com

domingo, 14 de mayo de 2017

JEREZ, FERIA DEL CABALLO 4-5-67

LOS TRES ESPADAS SALEN EN HOMBROS. PRIMERA DE FERIA EN JEREZ.

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Jerez, primera de su feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 4-5-67

Jerez, tierra de vinos, toros bravos y caballos, celebra su feria de la primavera. La tradicional feria jerezana de mayo goza en toda Andalucía la Baja de un gran predicamento y en ella se dan cita los mejores jinetes y los toreros más afamados. Jerez bulle en fiestas y el principal aliciente, no hace falta decirlo, son las corridas de toros. 
Cartel anunciador de la
 Feria del Caballo 1967
.

Y en esta primera corrida, toros con genio y aspereza en su mansedumbre, de don Juan Pedro Domecq, han concurrido los nombres señeros de Miguel Báez Litri y de Antonio Ordóñez con el reaparecido Juan Antonio Romero que en este festejo y ante sus paisanos, volvía a empuñar espada y muleta recobrando su antigua categoría de matador de toros. Cartel interesante el confeccionado por la Empresa Belmonte y que ha llevado a la plaza a lo mejor y más selecto de la afición andaluza.
Volvía MIGUEL BÁEZ LITRI a los ruedos tras su grave percance de la feria sevillana y bien podemos decir, como era de esperar, que el choquero ha vuelto como si nada hubiese pasado, sin más recuerdo del amargo trance que un esparadrapo bajo el labio inferior. Un corazón valiente y una responsabilidad de figura grande del toreo. Miguel ha toreado muy bien con el capote a sus dos toros y sus verónicas y gaoneras, así como las chicuelinas de sus quites, le han valido grandes ovaciones. El primer toro de la tarde, salía suelto de la muleta, sólo se le podía ligar  dos o tres pases, pues el toro únicamente pensaba en huir, Miguel al fin pudo encelar a su enemigo y ahí surgió una faena de neto corte litrista que entusiasmó muy justificadamente a los aficionados. Mató de una gran estocada y se le otorgaron las dos orejas con triunfal vuelta. Al toro, se le dio la vuelta al ruedo. Creemos que no la merecía, pues un toro que toma una sola vara y sale suelto y hace una pelea sin clase, no merece tal premio. Mejor aún estuvo con el cuarto de la tarde, un toro pegajoso y con acusado temperamento, al que toreó muy bien sobre ambas manos, ligando series de derechazos, naturales, de pecho y otros con la vista puesta en los tendidos, que se jalearon con fuerza. Faena de orejas por el temple, mando y ligazón que tuvo y por el aguante y exposición que puso a contribución el diestro, pero que quedó sin premio por precisar, al no dejarle pasar el toro, de tres pinchazos, estocada haciéndolo todo el torero y cuatro golpes de cruceta. En recuerdo a la gran faena, se le ovacionó con saludos desde el tercio.
ANTONIO ORDÓÑEZ ha dado otra lección extraordinaria de lo que es la verdad del toreo: poderío, dominio y maestría. Porque esta tarde jerezana fría y con desapacible viento, Antonio Ordóñez ante un toro manso que quiso quitarse el palo y salió suelto y coceando, le hizo lo que había que hacerle. Primero, ese toreo de poder, todo cabeza y mando para encelarle y enseñarle a embestir y después, bordar el toreo en toda su grandeza. Sus verónicas en el traer y llevar, tejer y destejer el lance fundamental, parecían dormirse en la ejecución para que el toro se entregase al fin en su constante puntear, sin rozar la seda que el maestro manejaba con primor. No era un toro para la faena que los aficionados esperan siempre del genio creador del Mago de Ronda. Pero por algo Antonio es quien es y en unas dobladas magistrales, enceló a su enemigo, limó asperezas y le enseñó a embestir. Y con la natural sencillez de su quehacer extraordinario, bordó redondos y naturales en los que el toro parecía ir cosido a la muleta. Un pinchazo y una gran estocada pusieron en sus manos las dos orejas del de Domecq mientras la plaza seguía pidiendo el rabo para el artista.  
El segundo de su lote frena y escarba como un condenado. Antonio coge el capote y surgen cuatro verónicas y media de portento.  Barroso picó a este toro colosalmente. El Rondeño le colocó el toro en suerte, acudió la res al caballo y Alfonso le tiró el palo de forma maravillosa. La ovación fue de gala. Después, el toro llegó a la muleta con media arrancada, revolviéndose en un palmo y derrotando. Era uno de esos toros que dejan en ridículo al más pintado. Pero no pudo con el de Ronda que le metió en su muleta en unos doblones extraordinarios en los que el toro con el mal aire de sus hachazos, pone la nota de emoción. Mató de media estocada y un metisaca y se aplaudió su correcta lidia e inteligente labor muletera.  
Reaparecía en este festejo JUAN ANTONIO ROMERO. Había actuado durante varias temporadas a las órdenes del rondeño y por consejo de éste, ha vuelto a empuñar espada y muleta. Y creemos que esta decisión ha sido un acierto. Ha vuelto Juan Antonio Romero y el ciclón de Jerez, como se le llamaba antes, ha soplado con fuerza y le ha hecho cosechar un triunfo grande en el primero de su lote, al que le ha cortado las dos orejas y el rabo en medio del mayor entusiasmo. Juan Antonio ha toreado muy bien a la verónica y en quites ha realizado uno, con el capote a la espalda, francamente extraordinario. Su labor muletera, labor de torero revolucionario y con garra, la ha iniciado con una pedresina de rodillas, para continuar toreando con ambas rodillas en tierra  en pases ayudados por alto de gran emoción. Ya de pie, ha sabido manejar la franela de forma excelente en derechazos u pases de pecho y sobre todo en varias series de naturales de perfecto mando y temple que ha ligado con el forzado de pecho.  Ni que decir tiene que la gran faena llegó con fuerza a los tendidos. Buena prueba de ello es que cuando mató a su enemigo de una gran estocada, la plaza se cubrió de pañuelos y se le otorgaron las dos orejas y el rabo de su enemigo, dando aclamada vuelta al ruedo. El sexto sale suelto y se quiere quitar el palo en cuantas veces acudió al caballo. Juan Antonio le toreó a la verónica, banderilleó con su habitual facilidad y le realiza una faena valentísima, aguantando coladas y tarascadas del manso. Expuso ciertamente mucho el jerezano, que se empleó de firme en el continuo exponer sobre una y otra mano en pases de gran mérito. Mató de una gran estocada y fue paseado en hombros por el ruedo y sacado así de la plaza.
Juan Antonio Romero, el torero de la tierra.

domingo, 23 de abril de 2017

ZARAGOZA, FERIA DE PRIMAVERA 1 de mayo de 1967

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Zaragoza, segunda y última de su feria de primavera, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.  1-5-67
Llenazo impresionante en el coso zaragozano a la hora de hacer el paseo las cuadrillas capitaneadas por Antonio Chenel “Antoñete”, Manuel Benítez El Cordobés y Francisco Rivera Paquirri, para lidiar toros de don Vicente Charro, que dieron en conjunto regular juego y mansurronearon con los caballos de los que salieron sueltos.
ANTOÑETE ha estado esta tarde de Zaragoza con grandes deseos de agradar. Su primero salió suelto de los capotes y hasta intentó saltar al callejón. A la muleta llegó con la cara alta, derrotando y defendiéndose por su falta de fuerza. El torero madrileño le instrumentó varias series de muletazos sobre la izquierda que se jalearon cumplidamente. Mató de media estocada y fue premiado con una ovación con saludos. Esto había sido la tarjeta de presentación del Antoñete de las grandes solemnidades que vendría después a lo largo de la lidia del cuarto manso de Vicente Charro. A este cuarto toro Antoñete lo toreó de maravilla. Muletazos templados, suaves y mandones en los que llevando superiormente toreado a su enemigo, dio a las suertes un sentido y una plasticidad verdaderamente admirable. Fue una completa lección del mejor arte torero y los aficionados se entusiasmaron con la perfecta ejecución de los naturales, derechazos y pases en redondo que pusieron en los paladares ese sabor a cosa plenamente lograda, a la calidad que tiene el toreo de este gran maestro. Cobró como remate una gran estocada y en medio de una gran ovación recorrió el ruedo en triunfo en dos ocasiones siendo portador de las dos orejas y el rabo de su enemigo, al que inmerecidamente se le dio la vuelta al ruedo, por lo que fue pitado, ya que aunque dócil, fue manso. Un gran triunfo de Antoñete, que ha toreado con ese buen gusto y esa  maestría que le catalogan como una gran figura del toreo.
Página de "El Ruedo" que recoge
el gran triunfo de Antoñete
en la corrida de hoy.
EL CORDOBES ha cortado las dos orejas en su primero y una al quinto de la tarde. Ha apasionado hasta el frenesí, ha hecho que la emoción subiera de punto en sus dos toros y además, por si fuese esto poco, ha toreado y ha matado con rara perfección. Pero el de Palma del Río tiene seguidores incondicionales y también gracias a dios,  detractores irreconciliables. Aficionados que acuden a las plazas de toros para verle al microscopio todos sus defectos y con lentes opacas, sus muchas virtudes, como esa de estar exponiendo hasta más allá de lo posible en sus dos toros, en los que ha aguantado con impavidez extraordinaria los tornillazos que le han tirado sus enemigos que han tomado los engaños muy descompuesta y ásperamente.
En su primero se ha hecho ovacionar con fuerza al torear con el capote en los lances de saludo y al quitar por apretadas chicuelinas en las que arrimó un horror. Su faena muleteril, brindada al público, la inició con uno de sus pases del molinillo para continuar incansable en el exponer, toreando sobre una y otra mano, haciendo alardes del mejor toreo y de su valor inagotable. Faena de las suyas, de las que hace que los tendidos bramen alborotados y en la que los desplantes geniales, su inspiración revolucionaria, hicieron que los chispazos de pasión aflorasen como siempre con fuerza inusitada. El Cordobés sigue siendo El Cordobés, el que apasiona, el que alborota, el que hace que la fiesta arda de pasión y de polémica. Mató de una estocada y paseó en triunfo por el ruedo las dos orejas de su enemigo, recogiendo toda clase de prendas de vestir y flores. El quinto es manso, sale suelto llega también a la muleta descompuesto, echando la cara arriba y enganchando mucho. Pero esto no es impedimento para que Manuel exponga, le consienta y se arrime como siempre, jugándose la piel sin darle la menor importancia. Y por fueron de su aguante extraordinario, de su continuo jugarse la vida, surgió una faena extraordinariamente emotiva, una faena en la que no dio reposo a las emociones y en las que el corazón de gigante se impuso al feo estilo de su enemigo. Tanto se arrimó que en un derechazo el toro no tuvo más que alargar la cara para cogerle con aparato, pasárselo de pitón a pitón tirándole unos hachazos impresionantes en el aire y cuando volvió a recogerlo en el suelo. La impresión fue grande pero por fortuna la Virgen de Belén estuvo al quite y Manolo salió sin otro daño que la paliza tremenda. Sin mirarse se levantó y tras unos muletazos apretados por alto, cobró una estocada que refrendó con un descabello y se le otorgó una oreja, aunque los antis, con sus destempladas e injustas protestas, le hiciesen tomar la determinación de no dar la vuelta al ruedo. Qué más pueden pedir? un toro manso, descompuesto que tira tornillazos de miedo, un torero millonario, famoso y que se juega la piel, hasta dejarse coger.
El Cordobés en una imagen de 1967

PAQUIRRI va a más, Le vemos cada día más firme, más seguro, más reposado y mas centrado y además haciendo gala de un dominio y una tranquilidad pasmosa. Nos ha gustado mucho en el primero de su lote, al que ha saludado con una larga de rodillas en la que ha dejado llegar mucho a su enemigo y que ha instrumentado limpiamente, sin agobios. Y después ha toreado con buen juego de brazos en unos lances a la verónica que han sido justamente jaleados por el público. El toro, que había intentado saltar, sale suelto de los montados. Paquirri le realiza un vistoso quite por chicuelinas que se premia con oles y ovaciones delirantes. Unas chicuelinas en las que el diestro de Barbate deja patente su condición de artista. A petición del respetable prende un buen par que se ovaciona y cierra con uno al quiebro muy bueno que le vale otra prolongada ovación. A la muleta llega el de Charro punteando y cabeceando mucho, pero el joven diestro lo mete en el engaño en unos doblones rodilla en tierra muy toreros y le realiza después una gran faena de muleta. Dejándole meter la cabeza y corriéndole la mano a las mil maravillas, logro pases naturales de gran calidad y exposición que remató con el forzado de  pecho entre el acompañamiento de la música torera. Siguió recrecido y poderoso toreando superiormente al natural en pases que convencieron a la concurrencia por su temple, mando y dominio. La mano derecha también colaboró para el mayor logro de la bella labor y los redondos y adornos, sobrios y elegantes, colmaron la copa del éxito. Ha sido esta una faena que ha consagrado a Paquirri como gran figura del toreo, como un torero en el que caben muchas tauromaquias, como un torero de mente despejada y corazón templado para esperar a su enemigo y ejecutar después las suertes con elegancia y sencillez. Un gran torero, cuajado y a la vez bozalón, que dará mucho que hablar porque le vemos que aún no ha dicho la última palabra. Mató de un pinchazo en hueso y una gran estocada y se el premió con las dos orejas de su enemigo, con cuyos trofeos recorrió la arena en triunfo. Pero con ser esta faena muy buena, donde Paquirri nos ha gustado mucho ha sido a lo largo de la lidia del sexto de la tarde. Un toro de difícil condición en el que el joven matador de toros ha lidiado portentosamente y ha toreado con un poderío y un sentido torero admirable. Costaba mucho estar delante de tal manso y Paquirri ha estado con él sencillamente magistral. Sin intervención del peonaje, saludó al manso con unos capotazos en los que evidenció su dominio de la papeleta. El toro le frenaba, le echaba las manos por delante y le ponía los pitones en la montera, pero él lo supo meter en su capote y le dominó bajándole los humos como pudo. Derribó el manso en una ocasión al piquero y llegó al trance final con media arrancada, revolviéndose en un palmo. Está valentísimo con él en pases sobre la diestra y lo despacha de dos medias y varios golpes de verduguillo, siendo despedido con una gran ovación.
Francisco Rivera Paquirri.
Foto: "El Ruedo" 1967
Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos.-