martes, 23 de agosto de 2016

EN EL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ANTONIO RIZO PASTOR

COGIDA Y MUERTE DEL BANDERILLERO ANTONIO RIZO PASTOR
Bilbao, 23-8-66

Fue en el segundo tercio del tercer toro de la tarde. Antonio Rizo salió normalmente de prender el segundo par, cuando tropezó en la arena y dando traspiés, chocó de cabeza contra las tablas de la barrera, casi debajo de la puerta que dá paso a la esperanza de la enfermería. Se rehÍzo el torero, se incorporó y volvió de cara al peligro del toro jerezano que se le venía encima. No hubo forma de evitar la tragedia. El toro le cogió de lleno contra las tablas y le metió todo el pitón. Al revuelo de un capote, dejó el criminal la presa, se incorporó el bueno de Rizo, se echó las manos al pecho y cayó en la arena. Ni un gesto. Prestas las asistencias le llevaron nerviosamente a la enfermería. Por la puerta de la esperanza le vimos desaparecer, en un último paseo en hombros. Antonio, el buenazo de "Rizos", ya no estará más con nosotros. El destino cruel, implacable, acabó con una vida de honradez, de caballerosidad. Una vida en la que siempre vino dedicado a cultivar su afición, esa afición que, desgraciadamente, le ha llevado a morir en una plaza de toros.
Dicen por ahí , los que blasonan de estar en posesión de la verdad, que hoy sólo se torean borregos. Esta mañana, un diario de Bilbao ha publicado en letra impresa que mueren más albañiles que toreros. Hoy, que sepamos y Dios quiera que nunca, no ha muerto ningún albañil, pero sí un torero. Un torero modesto, un subalterno de la cuadrilla de otro torero que está en la difícil lucha por la gloria y por la fama. Un banderillero de Andrés Torres "El Monaguillo" al que todos, cariñosamente, llamábamos "Rizos". Lo mató un toro de Álvaro Domecq, llamado "Bolero", negro lombardo, marcado con el numero 176 y de 578 kilos de peso. Un toro con dos respetables pitones. Un toro en una palabra, que como otros muchos que salen por los ruedos de España -y ya es hora de que el público lo sepa- no era ni un hato ni un borrego. Por ello, en esta hora de musitar oraciones, me embarga un coraje, una rabia tremenda contra los que diciendo defender la fiesta, más la atacan. Porque esta tarde en el coso de Vista Alegre de Bilbao, un toro de verdad, de los muchos que vemos a lo largo de la temporada, ha segado la vida de un torero, de un hombre bueno que se llamó Antonio Rizo Pastor  y del que nos enorgullecíamos con ser su amigo.
En la enfermería de la plaza y firmado por los doctores San Sabastián, Bourio y Corcostegui, nos facilitaron el siguiente parte: "Antonio Rizo Pastor, de 37 años, ha ingresado en estado agónico, efecto de una herida que penetrando en el tórax a nivel de la línea mamilar del 5ª espacio intercostal derecho, desgarra aurícula y ventrículo derecho en cuyo interior se encuentra fragmento óseo. Pronostico mortal de necesidad."
La corrida, al conocerse la triste noticia, fue suspendida a petición de los espadas alternantes y por autorización de la presidencia, desfilando el público que llenaba la plaza, en medio de respetuoso silencio y dentro de la mayor consternación.

El padre Bartolomé Rizo, hermano de Antonio, oficiando el responso
en el momento del entierro.

Ficha de la corrida:
Se lidiaron 4 toros de don Álvaro Domecq, esplendidos  de lámina y presentación. Pelearon muy bien con los montados y no ofrecieron dificultades para los espadas alternantes en tan luctuosa corrida. Paco Camino, oreja en su primero y dos orejas en el cuarto de la tarde que abría de ser el último de los lidiados en tan triste jornada. Manuel Benítez "El Cordobés", dos orejas en el único que pudo matar.El Monaguillo, petición de oreja con vuelta al ruedo en el tercero de la tarde.


Y nada más. La fiesta sigue. Mañana, otros tres hombres se enfrentarán a otras fieras en esta hermosa lucha que es siempre el toreo. Una fiesta en la que se vive y se muere de verdad, aunque muchos que van de aficionados digan que es de borregos y figurones. Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-

jueves, 11 de agosto de 2016

MALAGA, FERIA DE AGOSTO 1966 (I)

Tercera de Feria.

Las ferias las hacen los toreros, dígase lo que se diga. Y en esta tercera de abono malagueña los tres espadas alternantes han acaparado la atención del público aficionado que ha acabado con el papel a tal velocidad que la reventa ha hecho su agosto. Antonio Ordóñez, Paco Camino y Santiago Martín El Viti, tres toreros, tres estilos y tres formas diferentes de concebir e interpretar el toreo. Tres maestros en el mas amplio concepto de la palabra, tres figuras cumbres del toreo. Los toros de don Samuel Flores, bien presentados, han cumplido con los montados, aunque algunos han salido sueltos. El quinto saltó al callejón y llegó a la muleta con aspereza y no dando ocasión de lucimiento.


Antonio Ordóñez, el mago torero de Ronda, ha cuajado una actuación memorable. De su capote han fluido verónicas en las que el rondeño ha hecho del lance fundamental un canto a la autenticidad del toreo. Lances de templanza y cargazón en los que ha dejado la impronta de un sentido torero de gran calidad que ha llegado con fuerza a los tendidos. El toreo, todo lo que de bello y armonioso tiene, ha estado en esas verónicas de Ordóñez. Y con la muleta, el apoteosis de su estilo clásico, de belleza, arte, poderío y sapiencia. Dos faenas en las que Antonio ha esculpido naturales, derechazos, y pases de pecho monumentales en los que la inspiración, el temple y la majestad de su arte han puesto en los tendidos grandes ovaciones. Mató a su primero de una gran estocada y se le otorgaron las dos orejas de su enemigo. Al cuarto lo toreó superiormente a la verónica y tras realizarle una maravillosa faena lo mató en corto, por derecho, cruzando a la perfección,  enterrando todo el acero en el morrillo de su enemigo, dando a la suerte suprema, siempre brusca, un sentido de la belleza y la estética. El toro rodó sin puntilla y Antonio paseó por el ruedo mostrando las dos orejas y el rabo obtenido en medio de las mayores manifestaciones de entusiasmo. Arte hasta en la forma de andar por la plaza. Calidad en todo lo que lleva a efecto.


Antonio Ordóñez 

Para Paco Camino ha sido lo más deslucido del encierro de Flores. Un primer enemigo que pelea a la defensiva, se queda corto y en nada ayuda para el lucimiento. El Camero, que fue ovacionado en los lances de saludo, realiza con tan deslucido enemigo una faena breve y entonada que remata con dos pinchazos, media y descabello y se le ovaciona. El quinto deja en ridículo a los que dicen que no hay quinto malo. El toro saltó a la primera ocasión al callejón donde sembró el desconcierto. A la muleta llegó quedándose corto sin emplearse. Con él Paco estuvo en plan torero, dominador y con excelente estilo, cuajando muletazos sobre ambas manos que merecieron los honores de la música y las ovaciones. Lo mató de estocada y descabello a la segunda y hubo ovación y saludos para el camero, que no tuvo esta tarde el mejor material para el lucimiento.

Santiago Martín El Viti, ha cuajado su verdad torera a lo largo de una de las mejores actuaciones que le hemos visto. Se le esperaba con expectación, con curiosidad y hasta con cierta reserva, pues en esta plaza no había dado hasta hoy la medida de su auténtica categoría. Pero tras esta actuación Santiago Martín, el gran maestro de Vitigudino, es una de las figuras más queridas y admiradas de Málaga. Porque hoy ha dejado patente su arte sobrio, señorial, magnífico. Un arte en el que parece vivir la grandiosidad de su tierra castellana, puro, inmenso, con raíces profundas en los más añejos entronques del toreo clásico. Con el capote se ha ganado sonoras ovaciones en su lancear majestuoso y con la muleta ha cincelado dos colosales faenas en las que el temple, el dominio y el mando ha, sido las columnas en las que ha basado su triunfo. Pisando muy buen terreno, llevando superiormente embarcado a sus enemigos, ha toreado por redondos, naturales y de pecho. Derechazos y naturales en los que no cabe mayor autenticidad. Su primera faena tuvo tal calidad que cuando rodó su enemigo de una gran estocada y dos golpes de cruceta, se le otorgaron, por unánime petición del público, las dos orejas y el rabo de con cuyos trofeos paseó en triunfo por el ruedo. Al sexto le cortó las dos orejas tras enorme labor muletera rematada con superior estocada y certero descabello. Un triunfo sonado, rotundo el del gran torero charro, que salió en hombros de la plaza en unión del rondeño.

Y nada más, hasta mañana a esta misma hora en que les relataremos lo acontecido en la cuarta de esta feria malagueña, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos. 2-8-66


sábado, 16 de julio de 2016

FERIA DE LA LÍNEA 1966. CUANDO EL GENIO SACA LA CASTA DE "EL ESPARTERO"

TRES OREJAS PARA ANDRÉS VÁZQUEZ QUE RESULTO HERIDO.- UNA GRAN FAENA DE JOSÉ FUENTES. 
Comentario a la primera corrida de toros de la feria de La Línea, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.- 17-7-66


La Línea de la Concepción está en fiestas y por toda Andalucía, como en España entera, el mayor festejo es siempre la feria taurina. Y en esta ocasión, la empresa "Taurina del Sur", que regenta don José Belmonte, ha querido ofrecer a los aficionados unos carteles muy interesantes en cuanto a toros y toreros se refiere. El primitivo de esta corrida estaba integrado por Miguel Báez Litri, Curro Romero y Andrés Vázquez, pero la grave cogida sufrida ayer por el bravo torero onubense, obligó a la modificación de la terna torera, sustituyendo José Fuentes a Miguelito Báez, al que deseamos una total y rápida mejoría para que puede seguir en los ruedos dando fe de su casta y de su valor. Los toros elegidos para esta primera de feria linense eran los de los herederos de don Antonio Pérez, lidiándose tres del hierro AP, segundo, tercero y cuarto y los restantes de los herederos de doña María Montalvo, que dieron en conjunto regular juego.
        Curro Romero no ha tenido un lote apropiado para el lucimiento. No vamos a decir con esto que sus enemigos tuviesen dificultades insalvables, pero sí que no ayudaron ni poco ni mucho al espada camero, No obstante, como Curro tiene arte, como sabe imprimir  a las suertes calidad, se hizo ovacionar en varias ocasiones. En su primero, principalmente al lancear a la verónica y al ejecutar varias series de muletazos diestros, en los que brilló la perfecta armonía de su estilo torero. No tuvo fortuna con el acero y la musicada faena quedó en aplausos finales. El cuarto no tiene fuerza y por ese mismo defecto llega a la muleta quedándose corto, con media acometida. No tiene lucimiento posible, por lo que Curro recurre al aliño y cuando lo pasaporta de media estocada, la cosa no gustó a la concurrencia.
        Ha sido una verdadera pena que Andrés Vázquez, resultase herido cuando llevaba a cabo con el segundo de su lote una excelente labor muletera. Pero contra la fatalidad no se puede y Andrés ha tenido mala suerte. Pero hasta que resultó herido por este toro de Montalvo, el zamorano ha estado francamente superior. Le cortó la oreja a su primero por una labor completísima en la que desde los lances de saludo hasta que cayó muerto su enemigo de certera estocada, los aficionados le aclamaron entusiásticamente. Verónicas de cargazón y mando, un precioso quite por chicuelinas y una faena en la que toreó con reposo, arte y excelente dominio. Una faena que fue seguida con interés creciente por el público ya que hubo en ella series de muletazos de gran calidad. Volvieron a ovacionarle en los lances de saludo al quinto, al que realizó también un artístico quite. En unión de su banderillero Mario Coelho, al igual que en su primero, banderilleó ganándose grandes ovaciones. Al prender el segundo par resultó volteado y pisoteado por su enemigo, pero el de Villalpando, visiblemente resentido, requirió las armas toricidas. Inicia su labor muletera con unos ayudados por alto, magníficos en los que en cada muletazo iba ganando terreno al toro, que se mostraba bronco, para rematar la serie con uno de pecho en los medios. La ovación fue de gala y de ahí para arriba, el toreo del marqués de Villalpando cobró altura y calidad en unos derechazos torerísimos y en naturales de perfecto temple. En uno de ellos, el toro se le venció y le cogió por la pierna derecha infiriéndole una cornada. Pero este torero, que está hecho de la madera de los toreros enteros, siguió en el ruedo y solo se dejó llevar a la enfermería cuando, tras unos derechazos, cobró una excelente estocada. Curro Romero remató la res de dos descabellos y la cuadrilla de Andrés Vázquez paseó por el ruedo las orejas del de Montalvo, llevándoselas después al bravo zamorano a la enfermería. La herida de Andrés Vázquez, según nos llega extraoficialmente, no reviste la gravedad que en principio se temió. Lo celebraremos.
         José Fuentes con su elegante estilo, con su arte extraordinario y con la majestad de su porte torero, ha triunfado plenamente ante esta enterada afición. Su capote ha hecho maravillas y sus lances a la verónica han tenido ese temple, esa armonía y esa pureza que el gran maestro de Linares imprime a todo cuanto lleva a cabo. Tras tomar el toro una vara, José Fuentes  le bordó un quite compuesto de cuatro chicuelinas y estática revolera, que puso al público en pie. Con la franela y al son de la música y ovaciones, llevó a cabo una excelente labor a base de derechazos, naturales y de pecho, perfectos de temple en los que se llevaba toreadísimo a su enemigo, dando fe de su condición de figura interesantísima del toreo. Mató de pinchazo y estocada y hubo petición de oreja, larga y sostenida y triunfal vuelta entre ovaciones. El sexto, se rompió en el caballo y José sólo pudo mostrarnos su arte en seis verónicas y media de excelente factura. Después, el toro era un inválido que apenas se mantenía en pie y que se derrumbaba a cada paso. Se imponía la brevedad y eso fue lo que hizo. Lo pasaportó de estocada y le ovacionaron pitándose a su enemigo en el arrastre.

ANTONIO ORDOÑEZ, MIGUELIN Y CARLOS CORBACHO CORTAN OREJAS. EL RONDEÑO FUE PREMIADO CON EL RABO EN EL CUARTO. 18-7-66

        Antonio Ordóñez hoy ha sacado a relucir su sentido de la responsabilidad y su valor y entrega han sobresalido por encima de sus muchas cualidades toreras. Su triunfo ha tenido dos matices, el primero, al constatar su enorme poder taquillero al poner en la ventana de la venta de entradas el cartel de no hay billetes. El otro ha sido su triunfo, su éxito enorme en el ruedo, que es en definitiva donde se constatan los valores eternos. Y esta tarde calurosa, el de Ronda ha dado una nueva lección de su exquisito estilo torero.  Su primer enemigo frena de salida ante los capotes, sale suelto de los caballos y llega a la muleta embistiendo con la cara alta. Es, en definitiva un manso con todas las agravantes. Antonio le realiza una faena de maestro, una labor muletera en la que su ciencia y su dominio sacan del manso y deslucido animal, una faena que ha tenido el fondo, la médula de lo fundamental. Mata a este toro de una estocada al encuentro y se le ovacionó con saludos. El cuarto de Domecq es un toro con genio, con aspereza y está al acecho del menor descuido del maestro. Con siete lances de abierto compás y suave trazo saludó a su enemigo. Fueron siete lances con media final de remate en los que Ordóñez jugó los brazos desmayadamente. Vino después un galleo por chicuelinas para colocar a su enemigo en suerte. Una sola vara tomó el del campo jerezano, a petición del matador. Más seguro, firme y torero que nunca, Antonio Ordóñez bordó una faena en la que al genio y la peligrosidad de su enemigo, que le buscaba por ambos pitones, opuso la fuerza de su casta, dominio y sentido de la responsabilidad. Metió a su enemigo en la muleta con unos ayudados por alto plenos de galanura. Hubo después el dibujo de tres trincherazos antológicos y un toreo sobre la diestra de mando increíble. Y cuando llegó la hora de mostrar la izquierda, el rondeño toreó al natural regustándose. Naturales de verdad en los que ligaba los muletazos de forma magnífica. Hubo adornos de buena ley como esos pases de costadillo en los que no cabe mayor aire torero. Por ello, cuando murió su enemigo de extraordinaria estocada precedida de dos superiores pinchazos, el entusiasmo subió de punto y se le otorgaron al Mago de Ronda las dos orejas y el rabo con cuyos trofeos dio triunfal vuelta al ruedo.
        El segundo espada de la terna era Miguel Mateo Miguelín. El torero de Algeciras ha estado superior de verdad en sus dos enemigos pero en el primero, un toro mansón y sin celo, ha sido donde ha triunfado plenamente. Con el capote se ha hecho ovacionar con fuerza, como al banderillear con su reconocida maestría. Y con la muleta, porfiando mucho, peleando con su deslucido enemigo, ha realizado una faena plena de detalles toreros en la que Miguelín se ha jugado la cornada en cada muletazo, pues el toro se quedaba bajo y tenía que aguantarle una barbaridad. Y así por valiente y torero, el público se le ha entregado y cuando mató a su enemigo, que se había refugiado en tablas, de una estocada, paseó en triunfo las dos orejas que le fueron concedidas. El quinto fue manso y cobarde, aunque pelease bien con los montados. Miguelín le realizó otra valerosa labor muletera en la que estuvo muy torero y tras pasaportarlos de pinchazo y una corta, salió a saludar al tercio para recoger una ovación.

Miguel Mateo "Miguelín"

        El tercero de la terna ha sido el torero local Corbacho, al que le ha tocado el toro más suave y noble del encierro. En este tercer toro de la tarde, Corbacho ha estado bien con capote y muleta y como lo ha matado de estocada, el entusiasmo se desbordó y fue premiado con las dos orejas. A su segundo  lo ha matado de media, pinchazo, otra media y descabello y se han divido las opiniones.

La corrida de Juan Pedro Domecq dio el juego que queda reflejado en este comentario. Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches.-

viernes, 8 de julio de 2016

PAMPLONA, FERIA DEL TORO 1966 (II)

Séptima de Feria 13-7-66

ANTONIO I DE RONDA Y EL MARQUES DE VILLALPANDO TRIUNFAN APOTEOSICAMENTE.

Antonio Ordóñez ha dictado hoy una tesis doctoral sobre la lidia de dos mansos. De cómo se deben torear dos toros faltos de casta, sosos y distraídos que embisten con la cara alta y con gazapeantes acometidas. Su capote templado artístico y hondo ha mostrado un toreo a la verónica en el que no cabe mayor plasticidad. Ambos Domecq querían salir sueltos, huir de la seda, pero vano empeño porque ahí estaba una y otra vez el capote del rondeño  para embarcarles, inyectando bravura y celo en dos toros sosos y deslucidos. A su primer enemigo lo metió en su muleta en siete muletazos por bajo y una serie de pases en redondo de un toreo templado y lentísimo. Y entre serie y serie, como broche adecuado, los pases de pecho zurdos y diestros de gran calidad. La faena tuvo como contrapunto final cinco trincherazos antológicos que colmaron el entusiasmo de las gentes, pero no tuvo el brillante remate de la estocada y hubo de precisar de cuatro pinchazos antes para ver rendido a su enemigo. El Cuarto además de manso es distraído y gazapón. Del capote de Antonio volvieron a brotar verónicas de desmayados acentos y con la muleta volvió a entusiasmar en una faena de museo, obligando a que la res tomase poco a poco el engaño hasta que lo siguiese con cierto agrado. A su labor muletera no se le puede poner ni un pero. Pases en redondo, los naturales de larga curvatura, los de pecho y ayudados por alto cargando la suerte, todos tuvieron hondura de cante grande. Mata de pinchazo y gran estocada y la plaza se cubre de pañuelos. Oreja, petición de otra y paseo entre ovaciones.

Andrés Vázquez, marqués de Villalpando torero, Belmonte castellano, ha dado en esta corrida sanferminera buena prueba de su calidad torera. Su triunfo en el quinto de la tarde ha sido el de la sobriedad y la maestría. Ya cuando se abrió de capa en los lances de saludo en cuatro verónicas y tres chicuelinas se abrió una puerta a la esperanza. Y cuando llevó a su enemigo al caballo en cuatro chicuelinas galleadas el entusiasmo subió de tono. Requirió el zamorano a petición del respetable, los rehiletes y en unión de ese extraordinario banderillero que es el portugués Mario Coelho, interpretó un segundo tercio imborrable. Fue el banderillero por delante con un par de poder a poder espléndido, siguió el maestro con otro de igual factura y cuando cerró Mario con uno portentoso al cambio, la plaza se vino abajo de tan sonora ovación. Ya con la mecha encendida, brindó Andrés al respetable y ahí quedó la gran faena de un torero castellano que aúna la sobriedad de la tierra que le vio nacer con el garbo y el arte de los toreros mediterráneos. De su muleta brotaron limpia y pausadamente series de muletazos sobre ambas manos en los que el temple y el mando fueron la base sobre los que se elevó su éxito. Una faena llena de inspiración y hondura. La lentitud en el correr de la tela y el temple que imprimía a sus muletazos naturales y derechazos fue para verlo. Una gran faena que tuvo como remate una gran estocada que tiró sin puntilla al de Juan Pedro. Se le otorgaron las dos orejas y el rabo en medio de un gran alborozo. El espada pidió y obtuvo la vuelta al ruedo para su enemigo y en triunfal recorrido por el ruedo, con gesto noble que le engrandece, entregó una oreja a su peón Mario Coelho, dando en unión del resto de la cuadrilla, triunfal vuelta. El primero del zamorano llegó con corta acometida y sin lucimiento posible. Andrés le sacó algunos muletazos a fuerza de porfiar. Mató de pinchazo, estocada y dos golpes de cruceta y saludó desde el tercio.

El tercer espada de la terna fue el valeroso y artista torero cordobés Manuel Cano El Pireo. El joven matador de toros de la tierra de los califas tuvo una tarde, si no triunfal en cuanto a corte de trofeos, sí muy lucida ya que en ambos toros estuvo muy bien con el capote y lucidísimo en quites. Con la faena realizó dos esplendidas faenas en las que dejó en evidencia su calidad y su probado valor. El sexto de la tarde le cogió con aparato aunque sin consecuencias. Fue ovacionado en su primero y tuvo petición de oreja en el sexto con triunfal vuelta en medio de una gran ovación al abandonar la plaza.
La corrida de Juan Pedro Domecq ha tenido más de mala que de buena. Cuatro toros mansos, uno, el quinto, premiado con vuelta al ruedo y un sexto que cumplió. Al final del festejo, Andrés Vázquez y su banderillero Mario Coelho fueron sacados en hombros por la puerta grande.

Andrés Vázquez saliendo en hombros del coso pamplonica.
Foto: Portada "El Ruedo" Num. 1.152


Octava de Feria 14-7-66

LA CORRIDA CONCURSO RESULTÓ, COMO SE ESPERABA, UN FRACASO.

Está visto que una minoría vocinglera e irresponsable está  poco a poco adulterando el auténtico espíritu de los sanfermines. Unas fiestas todo colorido y buen humor, que están desembocando en chabacanería a ultranza. Una minoría de las peñas de sol que actúan con menosprecio a los otros espectadores y a los propios toreros. Quieren una corrida concurso cuando no se respeta a los que en ella intervienen, se protesta sistemáticamente la lidia, imprescindible en estos festejos, más que en ningún otro y no se sabe apreciar el esfuerzo que hacen los lidiadores para vencer peligros y dificultades. El espectáculo de esta tarde en el coso pamplonica dice muy poco a favor de estas fiestas.

El primero toro de la tarde perteneció a la vacada de Juan Pedro Domecq que sale suelto. Antonio Bienvenida lo recoge con unos buenos lances. Cuatro veces fue el del campo jerezano al caballo- En la primera no hizo nada notable pero en la segunda acudió con alegría, cumpliendo en las restantes. A la muleta llegó con poca fuerza. El veterano maestro le realizó una entonada y torera labor con pases sobre ambas manos pese a que su enemigo se le quedaba corto y era molestado por el fuerte viento. Mató de pinchazo y estocada y se le ovacionó. El cuarto del ganadero de la tierra don César Moreno sale huido y barbeando en tablas. Un manso total que sale suelto de los caballos, coceó y dio pésimo juego en las cuatro varas que tomó. Esperó en banderillas y llegó a la muleta falto de celo con la cara alta y sin querer pelear. Bienvenida trata de ahormarlo con unas inteligentes dobladas pero el toro no tiene lucimiento posible. No tiene fortuna con el acero pues el toro no le ayuda y al pasar el tiempo suena un aviso. Bronca, ovación de gala para el de don César Moreno para el que incomprensiblemente la solana pidió la vuelta.  

El segundo de la tarde es de Miura. Pesa 545 kilos y tiene todas las peligrosas características de los toros de la temible vacada, con sentido y tirando hachazos impresionantes. Cinco veces acude al caballo y en la que no sale suelto, se repucha y sale huyendo como alma que lleva el diablo. Jesús Córdoba le realiza una faena valerosa, aguantando coladas y gañafones de los que se salva de milagro. Breve y eficaz, lo pasaporta de una entera y ya se pueden figurar. Unos le aplauden y los de enfrente, lo otro. El quinto es de M. Teresa  Oliveira. El mejicano se hace ovacionar en las verónicas de saludo. Cumple en las cuatro varas que tomó aunque sin nada extraordinario. Con la muleta logra pases en redondo y al natural en los que queda de manifiesto la clase del espada. Mata de media y es aplaudido.

Antonio Ordóñez, que tanto quiere a Navarra y a sus fiestas, de las que es gran propagandista, ha sido hoy el blanco de todas las injusticias del mocerío de solana. Le recibieron con pitos en el paseo y le despidieron con bronca de almohadillas. El primero de su lote, de don Atanasio Fernández se frena ante el capote, echa las manos por delante y sale de estampida en cuanto puede que es casi siempre. Cinco veces fue al caballo y siempre salió rebrincado, suelto y doliéndose al hierro y coceando. También se duele en banderillas y llega a la muleta áspero y con genio no presentando pelea nunca.  Se imponía el aliño con tal ejemplar y eso fue lo que hizo el rondeño, que estuvo lidiador y como estoqueador imponente al pasaportarlo de una estocada. Bronca. No bien hubo saltado a la arena el sexto de la tarde, de don Álvaro Domecq, Antonio lo saludó con siete lances y media verónica que fue ovacionada. Antonio lo cuidó con sentido admirable y lo puso en suerte como debe ser para que se viese la bravura del jerezano en toda su pureza. Lo abrió tres metros fuera de la raya y el toro se arrancó con alegría en cuatro ocasiones, con codicia. Barroso lo picó superiormente, pegándole lo preciso, atendiendo las órdenes del rondeño. Se cambió el tercio y en los medios bordó el cuatro verónicas y revolera final. La sombra aplaude y el sol abronca. Intenta Ordoñez la reconciliación con las peñas de sol e intenta brindar el toro. Se lo impiden en medio de un gran griterío. El torero desiste de su propósito. Cinco por alto torerísimos son como el pórtico a la gran faena. Sin zapatillas pues al parecer se le salen, prosigue toreando sobre la mano diestra. Muletazos de increíble temple y lentitud. Y en medio del desaforado griterío de la solana, el de Ronda siguió dando curso a su toreo. La mano izquierda, de frente, con el de pecho y la verdad de su toreo por delante. Los pases de pecho remates de las series, los adornos elegantes y torerísimos. Rodó a sus pies "Escultor" haciendo de la suerte suprema un ejemplo y una norma, al conjugar en corto y por derecho, los tres tiempos y lograr una estocada en la misma cruz. Se desbordó el entusiasmo y se le otorgaron las dos orejas con las que dio la vuelta al ruedo. Pidió y obtuvo la vuelta al ruedo para el toro de Torrestrella que al final sería declarado como ganador del trofeo en disputa.

Antonio Ordóñez con sus hijas, vestidas a lo pamplonica,
 disfrutando de "los sanfermines"
Foto: "El Ruedo" Num. 1.152


La corrida extraordinaria. 15-7-66

DOS OREJAS PARA RAFAEL ORTEGA Y UNA PARA LITRI. PRESENTACIÓN DE PALOMO LINARES EN PAMPLONA.

Gran expectación reinaba en torno a esta corrida extraordinaria. En ella reaparecían en Navarra Rafael Ortega y Miguel Báez "Litri" y se presentaba el joven matador de toros Sebastián Palomo Linares. Tarde desapacible y casi lleno.

La corrida comenzó a torearse en la mañana. Tres de los toros del encierro enviado por los Herederos de Carlos Núñez fueron sustituidos por otros tantos ejemplares de don Miguel Higueros y después, el mal estilo, la mansedumbre y el mal juego dado en conjunto por las reses estuvo a punto de torcer el curso del festejo.

Rafael Ortega saludó al primero de la tarde de Núñez con siete verónicas de clásica ejecución que se acogieron con grandes muestras de entusiasmo. Tras tomar una vara, solicitó Rafael el cambio de tercio y tras brindar al público su labor muletera, llevo a cabo una excelente labor. Una faena en la que ambas manos se emplearon de firme en la perfecta ejecución de derechazos, naturales y de pecho, entre música y ovaciones. Mató de una gran estocada y pese a que el puntillero le levantó el toro, hubo premio de dos orejas para el gran torero de la isla. El cuarto es de Miguel Higueros y Rafael lo recoge con cinco verónicas y media muy toreras. Cumple el toro con los montados y llega a la muleta aplomado y enganchando mucho con sus escobillados pitones. Rafael está con él valiente y extraordinario como torero. No se cansa de estar en la cara del toro y le realiza una faena de gran mérito. Mata de dos pinchazos, pues el toro se le arrancó en varias ocasiones inopinadamente y por fin logra la estocada que mata sin puntilla. Gran ovación para Rafael Ortega que saluda desde el tercio.

Este Miguel Báez Litri es un torero de tal valor que no cambia el color por mucho que sea el peligro que encierren los toros que tenga por delante. Su primero salió con la cara en las nubes, huido e intentando saltar al callejón. El de Huelva  lo saluda con seis verónicas de emocionante ejecutoria que le valen los primeros olés. El toro mansurronea con los montados y toma las cabales. Miguel inicia la faena con unos doblones por bajo en busca de ahormar la descompuesta cabeza de su enemigo, lo que no consigue. Pero como el onubense tiene casta, le realiza una vibrante labor muletera en la que se jugó la cornada en cada muletazo  pues el toro se le quedaba muy corto y con la cara alta, buscando con peligro. Más valiente que el toro, Miguel torea sobre ambas manos  entre ovaciones del público. La faena, de orejas, se queda sin premio pues tras la estocada, hubo de precisar de cinco golpes de cruceta para abatir a su enemigo. Escuchó una gran ovación que agradeció desde el tercio. Pero no podía la casta torera de El Litri salir de esta Pamplona apasionante y apasionada sin dar la medida de su valor, entrega y hombría y en el quinto toro de la tarde, de Higueros, un toro con peligro y que tiraba tornillazos impresionantes, dio la nota aguda con una faena eminentemente litrista. Fue una faena en la que Miguel se lo jugó todo en busca del triunfo. Y cortó la oreja del manso, tras pasaportarlo de una estocada y certero descabello, por lo que en ella había expuesto, porque en ella había toreado con ese sentido que de lo dramático posee este maestro, que ha estado soberbio de arrogancia y poderío.

Una difícil prueba, una dura papeleta ha constituido la presentación en Pamplona de Sebastián Palomo Linares. Porque el chiquillo ha tenido enfrente los dos toros de peor condición del encierro. Un primero de Núñez que corta por ambos pitones y que va al bulto y un sexto toro de Higueros que, tras saltar al callejón acusó mucho peligro y sentido, emplazándose y queriendo coger al más pintado. Con tales enemigos el muchacho ha estado valiente y breve, pero como esto no era lo que esperaba este público, se han enfadado con él. La verdad es que a tal lote no le pega un muletazo ni el que inventó el toreo. Estuvo breve y hábil con la espada, pero como el desencanto fue grande, le pitaron en ambos toros.

Hay que destacar la gran actuación  de Bojilla que lidió colosalmente al peligroso sexto toro. Una actuación plena de aciertos del gran peón granadino. Con los palos Luis González y Finito de Triana, teniendo el primero que saludar montera en mano tras dos pares imponentes.
Y nada más, hasta aquí lo que ha dado de sí esta Feria del Toro pamplonica de 1966. Desde la capital navarra Curro Fetén, servidor, se despide de todos ustedes  deseándoles muy buenas noches.-

lunes, 4 de julio de 2016

PAMPLONA, FERIA DEL TORO 1966 (I)

Pamplona marca el cénit de la temporada taurina. Sus fiestas de San Fermín, con su colorido y fuerza vital, son las más populares de España junto con la Feria sevillana. Dia tras día, la alegre algarabía de música y cantos de los peñistas, se funde con los olés de los primeros lances toreros. La bien o mal llamada “Feria del Toro”… vamos a intentar resumir a ustedes lo que ha dado de sí este San Fermín de 1966.




Primera de Feria 7-7-66

DOS OREJAS PARA SANTIAGO MARTÍN “EL VITI”

En esta primera corrida de la serie sanferminera, se han lidiado seis ejemplares de María Teresa Oliveira. Un encierro muy bien presentado, fino de lámina y espléndido de trapío que ha peleado superiormente con los montados y para los toreros de a pie no ha ofrecido peligro.

Paco Camino se ha hecho ovacionar con fuerza al saludar al primero de la tarde con siete verónicas y media y al quitar por iguales lances. Su labor muletera, desarrollada preferentemente sobre la mano izquierda tuvo esa calidad que el diestro sevillano sabe imprimir a todo cuanto lleva a cabo. Naturales de largo trazado, pases de pecho y adornos garbosos. Faena de altos vuelos que no tuvo el adecuado premio de trofeos por precisar de dos pinchazos, media y descabello para ver morir a su enemigo. Ovación con saludos desde el tercio. Al cuarto le instrumentó cinco verónicas imponentes de temple y garbo. Con la muleta, pese a que el toro embestía con la cara alta, estuvo en plan torero y artista ligando series de muletazos sobre ambas manos de gran calidad. Mató de media y se le volvió a ovacionar con fuerza. Al sexto le realizó su quite de oro con tres chicuelinas y remate de revolera que pusieron al público en pie.

Santiago Martín “El Viti” ha sido el único espada de la terna que ha cortado trofeos en esta primera sanferminera. Su hondura, su verdad, su valor y clásico estilo le han deparado continuas muestras de entusiasmo. Al primero le toreó muy bien a la verónica. El toro llegó a la muleta quedándose un poco corto pero el de Vitigudino, a fuerza de embarcarle, le cuajó una excelente labor. Mató de estocada y descabello y se le ovacionó con salida al tercio. En el quinto, Santiago brilló a gran altura con capote y muleta llevando a cabo una labor meritísima en una faena plena de dominio, armonía y temple. Pese a matar de pinchazo, estocada y descabello, la plaza se llenó de pañuelos y se le otrogaron las dos orejas en medio de gran entusiasmo, saliendo en triunfo de la plaza al final des festejo.

José Manuel Inchausti “Tinin” ha estado a punto de cortar la oreja al primero de su lote, pero la espada le ha privado del merecido galardón. Había llevado a cabo una labor plena de aciertos en una faena sobre ambas manos empleándose con reposo y arte al torear por redondos, naturales y de pecho. Pero a la hora de emplear la espada, han pintado bastos en dos pinchazos y una estocada desprendida. Al sexto lo saludó con unas verónicas de fiesta mayor. Fue una pena que el toro llegase a la muleta sin emplearse. Tinín estuvo con él en plan torero caro y le sacó muletazos sobre ambas manos que se jalearon. Mató de dos pinchazos y estocada con dos golpes de cruceta y se le ovacionó.

Segunda de Feria. 8-7-66

OREJA PARA DIEGO PUERTA Y EL PIREO. UNA GRAN FAENA DE PACO CAMINO.

No había terminado la alegre algarabía de música y cantos de los peñistas, cuando Diego Puerta, que lanceaba entre oles al primer Atanasio, fue cogido por éste con aparato, salvándose de verdadero milagro, ya que el toro le buscó en el suelo con ganas de herir. Pero lejos de asustar el percance al diestro sevillano, la cogida vino a ser como un clarinazo que le puso en pie de combate y pese a resultar medio conmocionado, volvió al toro con más ímpetu y se fajó materialmente con él en cuatro verónicas y media que pusieron al público en pie. Y desde ahí para arriba, aquello fue una sinfonía Wagneriana. Sentido y peligrosidad tenía el toro pero Diego se entregó por fueros de su casta y torería y así, exponiendo la piel en cada muletazo, construyó una brillante labor muletera. Mató de un metisaca y la plaza blanca de pañuelos pidió la oreja para el sevillano, que paseó el trofeo entre ovaciones. El cuarto es manso, cobarde y deslucido y el de san Bernardo se la juega con él en una faena plena de entrega, empleando preferentemente la mano diestra. Mató de una estocada corta y se le tributó una gran ovación con petición de oreja.

El bullicioso y alegre público pamplonica ha cometido esta tarde una injusticia con Paco Camino. Su primer toro salió abanto, buscando saltar y saliendo suelto de los montados. Cortaba por el pitón derecho y Paco, que le había toreado muy bien con el capote, llevó a cabo una extraordinaria labor muletera ejecutada preferentemente sobre la mano zurda. Sin forzar la figura, adelantando el engaño, tirando suave y templadamente del toro, jugando la cintura y rematando limpiamente el muletazo, instrumentó una treintena de pases fundamentales a los que ponía remate con forzados de ocho largos y hondos. Tras rematar la obra con adornos garbosos y pintureros, logró la estocada que fue tan protestada por el público por producir derrame. Pero el público ha de saber que no todos los toros que mueren por derrame están desollados, pues en ocasiones, como ocurrió hoy, pese a estar la estocada en lugar correcto, sufren derrame externo. La gran faena se quedó sin trofeos y el espada, visiblemente contrariado, recibió la ovación desde la boca del burladero. El quinto no tiene lidia lucida de forma alguna por lo que lo trasteó con brevedad y lo pasaportó de pinchazo y estocada volviendo a enfadarse el público.

Y en el tercer toro el público, que no el aficionado volvió a hacer gala de su desconocimiento. Pero lo que es insólito es que la presidencia y su asesor caigan en el mismo error del reglamento. Se había hecho ovacionar El Pireo en los lances de saludo al tercero de la tarde que frenaba ante los capotes. El toro derribo en dos ocasiones y a la tercera se partió el pitón derecho por la cepa al clavar éste en el suelo. Dos varas más tomó la res, pero ante la protesta del público, el presidente sacó el pañuelo verde y mando devolver al toro a los corrales. En su lugar saltó a la arena uno de Álvarez que dio en conjunto regular juego. Con él El Pireo llevó a cabo una extraordinaria labor. Sentado, seguro y artista, toreó sobre ambas manos. Derechazos, naturales, de pecho y adornos finales tuvieron altura y calidad. Por ello, cuando despachó a su enemigo de media estocada bien puesta, se le otorgó la oreja con petición de otra. El sexto es manso, blando de manos y gazapón. El Pireo está con él breve y aseado y lo mata de pinchazo y estocada siendo aplaudida su labor.
La corrida de Atanasio Fernández dio mal juego, cosa que no es corriente en esta divisa.

Tercera de Feria 9-7-66

LA MIURADA DEFRAUDÓ

De los seis toros de Miura anunciados en un principio para el festejo de hoy, solo se pudieron lidiar cuatro, ya que dos de ellos se mataron en una pelea en los corrales y uno de los cuatro que saltaron al ruedo, hubo de ser devuelto también antirreglamentariamente. El toro, que fue lanceado entre oles por Antonio Bienvenida, se partió el pitón izquierdo al acudir por primera vez al caballo. El sobrero de Pérez Angoso fue saludado por unas verónicas de elegante trazo. La labor muletera la inició el maestro con cuatro muletazos sentado en el estribo en los que se jugó la piel y que fueron premiados con oles. Después siguió toreando por derechazos y naturales en los que la suavidad en el correr la tela torera, el garbo y la elegancia de su quehacer entusiasmaron. Después el toro se vino abajo y cuando lo pasaportó de una estocada se le premió con una gran ovación. El cuarto salió cojeando de la pata derecha donde tenía un puntazo. El maestro lo lanceó entre oles y el Miura llegó acusando este defecto de la cojera al trance final. Mató de estocada y volvió a ser ovacionado.

Para Fermín Murillo fue el único Miura que embistió con bondad, el único que tuvo cincuenta muletazos y se los dio el torero baturro. Llevo a efecto una buena faena con pases sobre ambas manos. Mató de tres pinchazos y estocada  y dio la vuelta al ruedo, El quinto de Pérez Angoso fue un manso al que condenaron a banderillas negras. Breve trasteo de Murillo que despachó a su enemigo de dos medias, una corta, dos pinchazos, estocada caída y dos descabellos. No pasó nada.

El primero de Andrés Vázquez fue un auténtico Miura. Sentido, peligrosidad y ese estar al acecho de la cornada que tienen los toros de Miura. El de Villalpando lo toreó muy bien con el capote y le hizo un quite por chicuelinas premiado con una gran ovación. A la muleta llegó la res arrollando mucho y Andrés estuvo muy valiente y dominador, exponiendo lo indecible para sacar al difícil animal varios muletazos sobre la diestra que se ovacionaron. Mató de cuatro pinchazos, estocada y descabello y se le ovacionó. En el sexto de Miguel Higueros, el de Villalpando estuvo extraordinario al lancear a la verónica como al ejecutar lances idénticos con remate de revolera en el quite. El toro, tras tomar dos varas se vino abajo aplomado y con cortísima arrancada. Andrés le sacó muletazos sobre ambas manos a fuerza de exponer. Mató de una gran estocada y se le despidió con una gran ovación al abandonar la plaza.

Quinta de Feria. 11-7-66

EL DIA DE BAYONA

Pamplona celebraba el día de Bayona. La Plaza del Castillo estaba en plena ebullición de hispanos y franceses. Toreaba Antonio Ordóñez. Llenazo total. Con él, Fermín Murillo y José Fuentes ante seis toros de Torrestrella, ganadería de don Álvaro Domecq.

Está visto que en Pamplona todo es distinto. No falta un sólo día en que no se produzca la anécdota. Hoy ha sido en el primer toro del festejo. La res remató contra el burladero y resultó conmocionada. El toro quedó como muerto y hubo que apuntillarlo en el mismo ruedo. El sobrero era de Villamarta y Ordóñez lo recibe con cinco verónicas que el público premia con una gran ovación al rematar con medio lance finísimo. El del Marqués llega a la muleta cayéndose y sin fuerza. Curro Castañares, el prestigioso cronista taurino del diario "Ya", dice a nuestro lado: "cuando un toro se le cae a cualquiera, no tiene importancia, pero cuando se le cae a Antonio Ordóñez, el público se enfada". Breve trasteo en busca de sacar partido al inválido y cuando ve que el aliño es imposible, lo pasaporta de una corta en buen sitio. Al cuarto lo saluda con verónicas plenas de calidad. El toro tras tomar cuatro varas, llega a la muleta con acusado peligro. El rondeño a fuerza de maestría y de inteligencia le ha sacado muletazos en los que la eficacia ha estado por encima del toro, Un toro de esos que a decir de los castizos "venía a por el dinero de la temporada". Ordoñez ha estado breve, seguro y firme en la lidia de tal regalito. De su arte quedaron esos muletazos diestros instrumentados en el primero de su lote en los que dejó patente su maestría y su calidad inconfundible. 

A Fermín Murillo le han tocado los únicos toros manejables del encierro. Dos toros que han dado buen juego con los que ha estado bien con capa y muleta. . Mató al segundo de la tarde de media, pinchazo y estocada y no gustó la cosa. Al quinto lo pasaportó de una corta y descabello. 

José Fuentes, el elegante torero de Linares, ha tenido una brillante actuación toreando superiormente con el capote a la verónica y en quites. Su primero toro se partió el pitón derecho al rematar contra el burladero. ¿Cuántos toros llevan partiéndose los pitones en esta feria?... La lidia de este su primer enemigo transcurrió en medio de la injustificada protesta de las peñas, pues esta vez, al fin, el presidente observó el reglamento y no devolvió el toro. Se imponía la brevedad y Fuentes hizo eso. Mató de estocada. El sexto llegó a la muleta con corta arrancada, soso y sin clase, El joven matador de Linares logró muletazos de mucha clase toreando con reposo y buen arte sobre ambas manos. Pero precisó de seis entradas por lo que se quedó sin el premio grande. Fue despedido con una ovación. 

Los toros de don Álvaro no ayudaron al lucimiento de los espadas alternantes, aunque cumplieron con los montados. 

Sexta de Feria 12-7-66 

LA ESTOCADA DE LA FERIA A CARGO DE EL VITI. 

Se celebraba esta tarde en esta mal llamada "feria del toro" la fiesta del árbol. O eso ha sido, al menos, lo que hemos pensado al ver cómo iban saliendo los toros del heredero del Conde de la Corte. Cornalones, con buena presencia, pero que han hecho todo el gasto en fachada, sin que por dentro llevasen bravura, pujanza y casta. Sólo ha habido un toro, el cuarto, que ha cumplido muy bien con los montados, derribando en dos ocasiones y tomando otro puyazo con codicia. A este toro se le dio la vuelta al ruedo. 

El primero del hierro condal, acusó ya de salida blandura de manos e hizo una pelea deslucida con su embestida gazapona y pegajosa. Miguelín, que se había hecho ovacionar en los lances de saludo, prendió entre alardes de valor, poderío y maestría, dos impresionantes pares de banderillas que le valieron otras tantas ovaciones. La faena, iniciada con cinco muletazos sentado en el estribo, fue una continua porfía valerosa, una entrega del torero que tenía que esperar mucho a su enemigo que le entraba al paso. Mató de media y se le ovacionó con saludos. Al cuarto de la tarde lo lanceó superiormente a la verónica y banderilleó de forma colosal. Dos pares de banderillas en los que el torero dio todas las ventajas a su enemigo, cuadró en la cara y levantando los brazos, clavó limpiamente los palos. La ovación debió escucharse en Algeciras y Miguel tuvo que saludar repetidamente para corresponder al entusiasmo del público. La labor muletera fue un alarde de poderío y de valor. Naturales, redondos y de pecho así como sus personalísimos pases de espaldas en los que pasó a su enemigo en asustantes apreturas. Mezcla de toreo ortodoxo y moderno y con tales ingredientes alcanzó el éxito. Mató de una estocada y se le otorgó la oreja. 

Santiago Martín El Viti se hizo ovacionar en el primero de su lote al torear de forma superior con el capote. Lances en los que el de Vitigudino dejó impronta de su estilo recio y magnífico. El del Conde de la Corte llegó al trance final andarín y pegajoso. Pero el oficio del torero salmantino que sabe lo que se trae entre manos, sacó muletazos de mucho mérito sobre ambas manos hasta que el toro se vino definitivamente abajo y dejó de embestir. Mató de pinchazo y dos medias y se le ovacionó. El quinto es uno de los toros de más impresionantes pitones que recordamos haber visto en nuestra vida. Astifino y tocado, causaba pavor el solo mirarlo. Pero Santiago no se impresionó y haciendo gala de su sobrio y sincero estilo, lo lanceó con la verdad por delante, con la verdad de cinco verónicas que le valieron una gran ovación al rematar con la media final. Tras tomar el toro dos varas, acusó blandura llegando a la muleta embistiendo con la cara alta y media arrancada. El Viti logra derechazos y naturales muy meritorios pero que el público vocinglero no supo apreciar. Es injusto este trato ingrato que tiene el mocerío con toreros que se juegan la vida. Tan injusto e ingrato que va a terminar con que las figuras del toreo rehúyan de esta feria en la que se da más importancia a la bota de vino y a las bromas que a la exposición de estos hombres que salen dispuestos a darlo todo. Pese a ello, Santiago mata al Conde de la Corte de forma irreprochable. Valía un cortijo pasar, cruzar limpiamente jugando el brazo y enterrando todo el acero en el morrillo por las impresionantes velas de la res. Una estocada limpia, honrada todo verdad y pureza, con la misma verdad y pureza con que Santiago Martín El Viti está en el toreo. Le ovacionaron, pero el torero, contrariado, solo agradeció los aplausos desde el callejón. 


Venía José Fuentes a sustituir a Diego Puerta indispuesto por la tremenda voltereta sufrida en la segunda corrida de ésta feria. Y en corrida de tanta responsabilidad José ha estado en tono mayor toda la tarde y al final le ha sido premiado su arte y su valor con la oreja del toro que cerraba plaza. El primero de su lote era un toro manso que intentó varias veces saltar al callejón. Las verónicas de saludo y su quite por chicuelinas tuvieron la impronta de su arte personalísimo. La faena tuvo un toque de templada grandeza y pese a que el toro se vino abajo, logró hacerse ovacionar toreando en redondo y al natural. Mató de pinchazo y media estocada y escuchó ovación con saludos. En el que cerró plaza, el buen hacer de José Fuentes brilló con luz propia. El toro cumplió en varas y llegó a la muleta con la cara alta. José se dobló rodilla en tierra con él y tras ese prologo torerísimo, le pasó series de pases diestros en los que no cabe mayor armonía ni mayor temple, así como varias series de naturales con remates de pecho que le valieron la música y ovaciones. Se le premió con la oreja al pasaportar a su enemigo de una estocada al encuentro, Fue despedido con una gran ovación al abandonar la plaza.



lunes, 20 de junio de 2016

ASI FUE: LA ALTERNATIVA DE ÁNGEL TERUEL. BURGOS 30-6-67

TRIUNFAL ALTERNATIVA DE ÁNGEL TERUEL QUE CORTA TRES OREJAS Y SALE EN HOMBROS EN UNION DE EL VITI. PEREZ ANGOSO, GANADOR DEL CONCURSO DE GANADERIAS.

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Burgos, concurso de ganaderías, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 30-6-67

Eran las seis y quince minutos de la tarde, cuando entre una gran ovación Santiago Martín El Viti investía de matador de toros, en presencia de Pedrín Benjumea, al madrileño Ángel Teruel. Y desde este momento, ha nacido para la historia y para el arte, un matador de toros de extraordinaria calidad. Un matador de toros completo, un torero fácil y dominador, poderoso y artista. Un torero que conoce el oficio y que imprime a todo cuanto hace el sello de los elegidos. Porque en Ángel Teruel hay una figura. Su prestancia, su aplomo y seguridad en todo cuanto hace, denota en él la presencia de un torero cumbre. Parece mentira que en poco más de ocho meses haya podido cuajar este muchacho en la gran figura que es hoy. Ha ganado madurez, firmeza, sentido torero y ha estilizado su estilo, ha pulido sus defectos. En esta primera corrida como matador de toros se ha revelado como un torero de una calidad extraordinaria. Ni un solo mal paso, ni un movimiento que no haya tenido su porqué o su razón. Sabe estar en la plaza con sentido de veterano e ilusión de novel. Viéndole templar con capa y muleta, el toreo parece fácil y nos da la impresión de que podemos hacerlo nosotros mismos, cuando la realidad es bien distinta. Y es que la mayor dificultad del toreo es precisamente inferirle esa suprema facilidad, ese hacer las suertes como al alcance de cualquiera.


Ángel Teruel con Pepe Dominguín

Con el capote torea a la verónica jugando los brazos de maravilla y templando las arrancadas al máximo. Verónicas lentas, desmayadas, en las que el torero lleva embebido en los vuelos de su capote a su enemigo con un gusto exquisito. Y en el segundo tercio, un maestro pleno de dominio, pletórico de facultades, elegante sencillez en el cite y en el cuadrar con hábil maestría tanto en los pares de poder a poder como al quebrar con limpieza.


Teruel iniciando la ejecución de un gran par al segundo de su lote.

Y a la hora de requerir la franela, ya se ha llegado al convencimiento de que nos hallamos ante un figurón del toreo, ese que ustedes, aficionados, han visto por televisión mostrar su sabiduría y temple en la sencillez de sus muletazos, la natural belleza de sus naturales, de sus pases de pecho y sobre todo, el sentido de la medida, del ritmo que tiene su muletear. Y cuando su segundo toro le coge, no vuelve la cara y sigue tan sereno y tranquilo, sin alardes espectaculares. Después con la espada, templada y firme, está dentro de lo que debe ser y pasaporta a su primero de estocada que precisa dos golpes de cruceta por amorcillarse el toro. Al que cierra plaza, lo fulmina con un superior espadazo y si en el primero tuvo el galardón de una oreja con petición de otra y vuelta triunfal, en este le premian con las dos orejas y el rabo con salida en hombros entusiasmada.

Santiago Martín El Viti está soberbiamente valiente, extraordinario de poderío con el segundo de la tarde, una res que tiene acusado genio y aspereza. Uno de esos toros que de no haber caído en las manos maestras del salmantino, hubieran desarrollado lo que en ellas no desarrolló. Y es que Santiago toreó y lidió con capa y muleta realizando una excelente labor, plena de exposición al revolvérsele el toro y buscarle con malas intenciones, pero al que venció con inteligencia y dominio y al que mató de dos pinchazos, estocada y dos golpes de cruceta. En el cuarto estuvo cumbre, tanto con el capote como con la muleta. Sus verónicas de hondos acentos tuvieron ese sello de calidad que distingue a su toreo. Y con la muleta, entre el general entusiasmo, realizó una brillantísima labor torera de la que destacaron los redondos, naturales y de pecho, así como los molinetes, afarolados y desplantes. Mató a este toro de una gran estocada en la que ejecutó soberanamente la suerte del volapié y tras descabellar a la primera, le otorgaron las dos orejas y el rabo en medio del mayor entusiasmo y dando una celebrada vuelta al ruedo, recogiendo toda clase de prendas de vestir. El toreo señorial y majestuoso de El Viti había estado presente en su mayor pureza. Al final le pasearon en hombros y le sacaron así de la plaza.

Pedrín Benjumea, este Pedro el Terrible del toreo, sigue empecinado en lograr un puesto de figura preeminente de la fiesta. Su enorme valor, su entrega constante, su celo y su casta de torero íntegro le hacen dar todas las tardes y en todos los toros el máximo. Esta tarde se ha arrimado como una fiera en sus dos enemigos, a los que ha aguantado de forma impresionante y a los que ha toreado con el capote con apreturas y buenas formas y le ha realizado dos tremendos trasteos muleteriles. Dos faenas de enorme emoción que han hecho que brotasen el muchas ocasiones el amargo grito del ay! que quedaba truncado por el jubiloso olé. Metido en terrenos de compromiso, en esas parcelas mortales por las que solo andan los toreros de leyenda y alboroto, Pedrín Benjumea ha toreado cuanto ha querido, haciendo derroche de su valor enorme, de su casta tremenda, que le hace jugarse estoicamente la vida llevado por su afán de triunfo, Pudo haberle cortado las orejas a su primero, pero tres entradas con el acero y dos descabellos dejaron el premio en una gran ovación con saludos. Con el quinto, de Bohórquez, que saltó al callejón, estuvo tremendo de valor en una faena iniciada con unos naturales y ligados pases de pecho, en los que se pasó a su enemigo a la mínima distancia, entre el clamor de los tendidos. Mató de pinchazo y una gran estocada y hubo oreja y petición de otra para Benjumea, que recorrió el ruedo en triunfo.

Entre los toros tercero y cuarto actuaron los hermanos Peralta, que tuvieron una brillantísima actuación. Ambos hermanos, con un toro de doña Pilar Herraiz, rivalizaron en alardes de monta y doma y en medio de grandes ovaciones prendieron con su habitual maestría rejones y banderillas a una y dos manos, así como la rosa. Tres rejones de muerte pusieron a la res, a la que finalmente Rafael descabelló certeramente. Ambos hermanos fueron premiados con las orejas de su enemigo, con cuyos trofeos pasearon en triunfo por el ruedo.

Se lidiaron toros de Samuel Flores, Garzón, Antonio Pérez, Pérez Angoso, Bohórquez y Amelia Pérez Tabernero. El trofeo en disputa entre las vacadas fue ganado por el toro de Pérez Angoso.


Y por hoy nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches.-

* todas las crónicas de la Feria de Burgos 1967 en:
http://www.segunlamaneradever.com/products/burgos-feria-de-inauguracion-de-la-plaza-29-6-a-2-7-67/

miércoles, 8 de junio de 2016

ASI FUE: LA CORRIDA DEL ARTE DEL TOREO. Jerez 1-8-65

Juan y Pepe Belmonte, sobrinos del mítico Juan Belmonte, siendo empresarios de la plaza de toros de Jerez en la década de los 60, crearon las corridas "Concurso de ganaderías" y del "Arte del Toreo". 

Hoy, en el aniversario del fallecimiento de Juan Belmonte Fernández (7/6/2015), muy apreciado en todo el mundo taurino,  ofrecemos en nuestro "Así Fué" la celebrada en aquella bonita plaza el 1 de agosto de 1965, tal y como se radió aquel día en nuestro " ESPAÑA TAURINA".


GRAN CORRIDA DEL ARTE DEL TOREO EN JEREZ 

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Jerez, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 1-8-65

Ver el cartel de "no hay billetes" en un festejo en el que no torea ningún torero revolucionario, no es corriente. Pero esta tarde en Jerez se ha puesto el codiciado cartelito. Y es que los nombres toreros de Antonio Bienvenida, Ordóñez y Romero, tienen fuerza más que suficiente para obrar esto. El encierro de los herederos de Carlos Núñez, ha tenido mucho genio, han peleado en varas y para los toreros dieron el juego que quedará reflejado en esta breve crónica. Brevedad que impone el tiempo, pues el festejo ha dado comienzo a las siete de la tarde y entre la apoteósis torera y su duración normal, estamos pillándonos los dedos con el reloj.

Diremos ante todo que Antonio Bienvenida ha tenido una de las tardes toreras más completas que le recordamos. Con el capote ha toreado de forma maravillosa a sus dos enemigos y con la muleta ha bordado el toreo más depurado que pensar puedan. El temple asombroso de su muleta, la maestría de su arte único, el arte inmarchitable de su clase, han provocado el clamor en los tendidos. Era un deleite verle adelantar la muleta para prender en ella a sus enemigos y tirar suave y lentamente de ellos en derechazos de gran calidad y naturales de asombrosa largura. Los aficionados, -todos lo eran esta tarde en Jerez-no cesaban en sus manifestaciones de entusiasmo. Estaban viendo torear de forma admirable a uno de los mejores toreros de todas las épocas y la cosa no era para menos.mató a su primero de una entera sin puntilla y paseó por el ruedo las dos orejas y el rabo de su enemigo. Al cuarto lo pasaportó de tres pinchazos, media y descabello pero en honor a la gran faena, se le obligó a dar la vuelta al ruedo. Don Antonio, un favor: no se retire usted nunca!!

Y Antonio I de Ronda, que tiene que luchar con el lote más incómodo del encierro. Su primero, cobardón, que buscaba la querencia de las tablas y hacía mucho hilo, y el quinto, que de salida saltó al callejón y era lo que se dice un toro "listo", de esos que quitan el hipo al más pintado. Pero el de Ronda, que pinta y dibuja el toreo como ninguno, no tiene hoy toro que le quite el hipo y está con este incómodo lote en plan de torero cumbre. Con el capote ingrávido, alado e inspiradísimo de Ordóñez, ha toreado de forma impresionante en verónicas de desmayado acento. Las ovaciones hacían crujir la plaza y Antonio una vez mas, hacía gala de su temple armonioso, insuperable. Al segundo de la tarde le realiza una faena en la que la mano izquierda pone hondos matices toreros al cuajar series de naturales de pura gloria. El toro, reacio y asperillo, no es nada fácil, pero el rondeño, a fuerza de mando, de torería auténtica, le hace tomar el engaño en unos naturales de perfecto trazado. Con la derecha, los pases de pecho, los recortes y adornos acaban con el público entregado al gran artista. Una estocada basta para finiquitar a su enemigo y se le otorga el premio de las dos orejas con fuerte petición de rabo y vuelta triunfal. El quinto tiene peligro, se pone por ambos pitones y sabe más que Briján. Un toro como para andar de cabeza, pero Antonio anda con él poderoso, eficaz y dominador. Le realiza una faena enorme de sabiduría, en la que el torero manda siempre sobre su enemigo, al que domina y mata de pinchazo, estocada y descabello. Un señor torero y un torero señor.

Curro Romero, al calor de sus partidarios, está en buen plan. Torea con el capote entre jalear de olés y ovaciones y con la muleta realiza dos faenas variadas y alegres. Y como tiene acierto con el acero en sus dos toros, se le otorgan las dos orejas de su primero y la oreja del que cierra plaza. Al término de la lidia de su primer toro, los tres espadas dieron la vuelta al ruedo y al final del festejo salieron en triunfo. La Corrida del Arte tuvo eso: Arte. 

Y por hoy nada mas, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-