La cosa
comenzó en un reportaje de invierno. El periodista sacaba en primer plano una
noticia curiosa: por primera vez iba a ser encuadrada en la Asociación de
Apoderados Taurinos del Sindicato del Espectáculo una mujer. La señorita Lola
Casado se hacía cargo de los destinos artísticos de un matador de toros del
grupo especial: Juan García Mondeño. Una
señorita apoderado.
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Dolores Casado, con su poderdante Juan García Mondeño (Foto "El Ruedo") |
El reportaje
fue comentado favorablemente por toda la prensa del país.
Pero mucha
mas polvareda levantó en el mundillo de los toros la carta que el Presidente de
la Agrupación de Apoderados de toreros hizo insertar en un diario matutino de
la Capital en la que de una manera terminante se oponía esta entidad de varones a que en ella
compartiese sus labores una persona del sexo contrario. Y aquí fue Troya.
El gallinero
se alborotó y de todos los sectores de la vida pública, incluido el de los
mismos apoderados de toreros, surgió la controversia con lo manifestado por su
activo y bien ponderado presidente ante la desafinada nota que acababa de
enviar a la prensa.
Ya se ha
dicho todo cuanto es digno de comentario sobre el caso y no vamos a ser
nosotros los que abundemos sobre opiniones ya conocidas. De error mayúsculo
calificamos tanto la determinación de incompatibilidad manifestada por el
jerarca de los apoderados, como el lanzarla a la voracidad de la especulación
pública. El "no" del presidente de los apoderados, fue como un
aldabonazo a las puertas de la temporada. Y la oposición se rasgaba las
vestiduras con dardos que daban en la diana: ¿porqué puede ser una mujer Jefe de
Estado, Reina, cosmonauta, trabajadora de gasolinera, enfermera, médico o
catedrático y le va a estar vetado intervenir en el apoderamiento de un torero? ¿No se admiten en el mismo Sindicato a las señoritas rejoneadoras y fuera de
nuestras fronteras a las toreras de a pie? (*) ¿Acaso muchos de los profesionales del apoderamiento no llegan desde el
escalafón de subalternos de a pie y a caballo? ¿Cómo se va a privar de este derecho
de sobrevivir en la profesión a una Conchita Cintrón o Amina Assis o a
cualquiera de las toreras que en el mundo han sido? La carta debió caer en uno de los buzones a los que
últimamente se les prende fuego, antes que verse publicada en un periódico.
Empresarios,
toreros, apoderados, críticos, aficionados, han condenado este despropósito.
Posición además que no logra asirse a ningún punto del propio Reglamento de los
Apoderados Taurinos. Ni siquiera en el 9º que habla de incompatibilidades, pues
entre éstas sí figuran las de crítico taurino en activo o policía, pero jamás
habla del sexo al que deben pertenecer los españoles que aspiren a ser
apoderados.
Lola Casado
tiene además experiencia de muchos años al lado de su padre y hermano, ex
torero, empresarios y ganaderos de reses bravas, para ser un magnífico personaje
en el mundillo de las relaciones públicas del Tauro.
Curro Fetén, para Radio Intercontinental. Febrero de 1969.
"El Ruedo" se hacía eco en 1969 de la noticia y su final favorable. |
NOTA DEL BLOG:
A Lola Casado, primera mujer Apoderado de un torero. Y a todas
las grandes mujeres vinculadas a la Fiesta, ganaderas, sastras, fotógrafas,
presidentas, rejoneadoras, escritoras, críticas taurinas, mayorales,
corraleras, veterinarias, rejoneadoras, matadoras, empresarias, aficionadas, auténticas
pioneras en un mundo de hombres. Y a nuestras madres y abuelas, que nos lo dieron todo.
(*)
Juan de la Cierva, ministro del gobierno de Antonio Maura prohibió, por Real Orden del 2 de julio de 1908 el toreo a pie de las mujeres, porque era “impropio y opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado”. Sin embargo, en el año 1933 se dio la venia para el toreo femenino, a pesar de que el artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930 mantenía la prohibición. Ello propició que surgiera la figura de la torera Juanita Cruz, quien llegó a alternar con Manuel Rodríguez Manolete en sus primeros tiempos. Fue la primera mujer en ser investida matador de toros, ya que tomó la alternativa en la plaza mexicana de Fresnedillo, el 17 de marzo de 1940, de manos de Heriberto García. Cuando acabó la Guerra Civil el reglamento taurino impuso de nuevo la prohibición a las mujeres. Ello duró hasta el 12 de agosto de 1974, cuando por medio de una Orden Ministerial se produjo la liberalización de dicha prohibición.
Juan de la Cierva, ministro del gobierno de Antonio Maura prohibió, por Real Orden del 2 de julio de 1908 el toreo a pie de las mujeres, porque era “impropio y opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado”. Sin embargo, en el año 1933 se dio la venia para el toreo femenino, a pesar de que el artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930 mantenía la prohibición. Ello propició que surgiera la figura de la torera Juanita Cruz, quien llegó a alternar con Manuel Rodríguez Manolete en sus primeros tiempos. Fue la primera mujer en ser investida matador de toros, ya que tomó la alternativa en la plaza mexicana de Fresnedillo, el 17 de marzo de 1940, de manos de Heriberto García. Cuando acabó la Guerra Civil el reglamento taurino impuso de nuevo la prohibición a las mujeres. Ello duró hasta el 12 de agosto de 1974, cuando por medio de una Orden Ministerial se produjo la liberalización de dicha prohibición.
La supresión del artículo 49 del
reglamento de 1962 motivó que la presencia de la mujer en los ruedos obtuviera
carta de naturaleza. Tras la citada Juanita Cruz en 1979 lo hizo la alicantina
Ángela Hernández, teniendo como oficiante de la ceremonia a Manolo
Martínez. Años más tarde la torera mexicana Raquel Martínez, la albacetense
Maribel Atiénzar, Cristina Sánchez. alumna de la Escuela de Tauromaquia de la
malagueña Mary Paz Vega Raquel Sánchez, también alumna de la escuela de
tauromaquia de Madrid Marbella Romero, Hilda Tenorio, rejoneadoras como la
peruana Conchita Cintrón, Antoñita Linares, Paquita Rocamora, Lolita Muñoz.
Ganaderas, importantes criadoras de
reses bravas como Dolores Aguirre, Mari Carmen y Silvia Camacho, Caridad
Cobaleda, Rocío de la Cámara, Mercedes Pérez Tabernero, María Domecq entre
otras muchas.
También
en el mundo empresarial María José Balañá, hija de Pedro Balañá, muchos años al
frente de la plaza de Barcelona, la misma Lola Casado, hermana del matador de
toros Paquito Casado, empresaria de la plaza de Sanlúcar de Barrameda y Teresa
Ojeda.
Y como
presidentes de corridas han actuado Elisa Chacartegui, concejala de Pamplona,
al igual que lo hizo Amparo Renau en la plaza de Valencia y en los palcos de
las plazas de Utiel y Vinaròs, Julia Mateos y Mari Carmen Obiol
respectivamente.
Por su parte, numerosas escritoras
han dedicado parte de sus obras al tema taurino. Así lo hizo Elena Quiroga, Emilia
Pardo Bazán, quien fue la primera defensora del toreo en los foros europeos.
Muriel Feiner, esposa del matador de toros palentino Pedro Giraldo, quien
publicó numerosos libros relacionados con la tauromaquia, En el plano de la
poesía se encuentran nombres como Gloria Fuertes, María Zambrano y Carmen
Conde, y no hay que olvidar a artistas de la fotografía muy importantes como
Carmen Botán, Cristine Spengler o la alemana Anya Bartels, autora de dos libros
sobre José Tomas, y pintoras como Jacaranda Albaicín y la valenciana Susana
Zaragoza. Finalmente, dentro de la crítica taurina, tras la pionera, que fue
Mariví Romero, hay que reseñar a Marisol Fragoso, Cristina Alonso, Marisa
Arcas, Sonsoles Martín, Sonia González, hija de Dámaso González, entre otras
muchas que siguieron esta estela.
(Fragmento
del artículo “La mujer en el mundo del toro” de ENRIQUE AMAT. Publicado en “La
opinión de Málaga” el 29 de agosto de 2010)